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Notas de Prensa  

Ginecología y Obstetrícia. 01 de marzo de 2018
En el 1% de los embarazos, la preeclampsia se asocia a parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino o desprendimiento de la placenta

Una nueva prueba mejora la seguridad en el diagnóstico de la preeclampsia, asociada al 5% de los embarazos

  • Esta nueva herramienta consiste en identificar marcadores angiogénicos, presentes en la sangre materna, que permiten, ante situaciones de sospecha de preeclampsia, descartar su diagnóstico o anticiparlo antes de que los síntomas clínicos aparezcan.  
  • Posibilita el diagnóstico diferencial de la preeclampsia frente a otras enfermedades hipertensivas asociadas al embarazo. 
  • Se estudia su utilización para conocer el pronóstico de la paciente una vez que el diagnóstico ha sido establecido.

La preeclampsia, patología de origen desconocido, afecta a alrededor del 5% de las mujeres embarazadas y, en sus formas más graves, se asocia con altos riesgos de parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino, desprendimiento de la placenta o con mortalidad perinatal e incluso materna. Estos casos de mayor complicación representarían el 1% de los embarazos (en España supondría cerca de unos 2.000 casos, atendiendo al número de nacimientos registrados por el Instituto Nacional de Estadísticas).

Según explica la doctora Elisa Llurba, Jefa del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, hasta ahora para diagnosticar la enfermedad se venían tomando en consideración dos variables, la hipertensión y los daños en el riñón de la madre, que se observaban mediante la medición de proteínas en la orina (proteinuria). Sin embargo, reconoce, son marcadores muy poco específicos que pueden inducir a error, ya que en ocasiones la enfermedad no los presenta. En esta misma línea, el doctor Ignacio Herraiz, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, señala que, incluso, puede llegar a confundirse con otras patologías.

Ambos expertos, que han coincidido en la ‘III Jornada sobre la utilidad de los marcadores angiogénicos en el manejo de la preeclampsia’, organizada por Roche Diagnostics, en la que han participado cerca de 200 especialistas, apuntan que esta situación puede provocar que algunas pacientes pudieran estar sin diagnosticar o que se estuviera sobretratando a otras sin necesitarlo.

Sin embargo, existen alternativas que han ido cobrando peso en los últimos años gracias a la investigación y se han consolidado en las últimas guías internacionales de práctica clínica a finales del año pasado. Se trata, como explica la doctora Llurba, de los marcadores angiogénicos, “unas proteínas que derivan directamente de la placenta, donde se encuentra la causa de la enfermedad” y permiten tener un diagnóstico mucho más preciso al poder ser medidas en la sangre de la madre con una simple analítica. 

Gracias a estas nuevas herramientas, agrega, “podemos planificar mucho mejor qué pacientes deben acudir a un hospital para un cuidado más estricto de las mamás y los bebés, cuáles requieren acabar el embarazo (provocar de forma anticipada el parto) y cuáles pueden regresar a casa tranquilamente y seguir con un seguimiento habitual en su ambulatorio”.

Según la doctora Llurba, en muchos hospitales grandes ya se están utilizando los test que identifican estos marcadores (que ya han probado ser coste-eficientes), y “ahora se empieza su implantación rutinaria en más hospitales”. De hecho, comenta, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia trabaja en un nuevo protocolo, que verá la luz, muy posiblemente, a lo largo del primer semestre de este año, en el que ya se incluirá la utilización de estos marcadores.


Eficiencia y coste efectividad

Este test no se ha de hacer a todas las pacientes, sino a aquellas en las que el médico sospeche que puede haber un riesgo de aparición del problema, por ejemplo, una paciente con la tensión alta, o que su bebé no crece lo suficiente, o que haya tenido el mismo problema en un embarazo anterior, recuerda la doctora Llurba, que sostiene que si los marcadores angiogénicos son normales se ofrece una certeza del 95% de que no va a aparecer la enfermedad en las siguientes 4 semanas, y, en cambio, si el test está aumentado, el 61% de las pacientes acabarán presentando o bien preeclampsia o bien una complicación fetal. Por lo que, es en este grupo, en el que debemos concentrar nuestros esfuerzos y recursos.

Por su parte, el doctor Herraiz afirma que la preeclampsia “es una gran imitadora”, lo que ocasiona que no siempre sea sencillo diagnosticarla, “sobre todo en las mujeres que tienen de base una hipertensión o una proteinuria”. En estos casos, se trata, asegura, de pacientes sometidas a muchas pruebas, recogidas de orina cada poco tiempo, analíticas, etc. Sin embargo, “al utilizar estos nuevos marcadores hemos podido ver que se muestra con claridad el diagnóstico. Esto nos permite ahorrar muchas pruebas y visitas, racionalizando el control del embarazo de estas mujeres y disminuyendo su ansiedad”.

También puede suceder lo contrario, explica el experto, “que el facultativo crea que los síntomas provienen de su enfermedad de base o se deban a los cambios normales del embarazo y no los atribuya a una preeclampsia. Estamos hablando de situaciones bastante habituales, como que una mujer acuda a Urgencias por hipertensión o por edemas”. Sin embargo, matiza, “si tenemos estos nuevos marcadores en Urgencias tendremos muchas menos dudas”.

Evolución de la enfermedad

Herraiz apunta que los marcadores angiogénicos, más allá del diagnóstico inicial también tienen utilidad para conocer cómo cursará la enfermedad. De hecho, existen líneas de investigación en este sentido. “La preeclampsia es una enfermedad de la que es muy difícil prever su evolución. Hay mujeres que evolucionan muy rápidamente y padecen una complicación en muy poco tiempo y otras con el mismo perfil y las mismas características en el diagnóstico que pueden estar días o semanas estables”, asegura.

Hasta ahora, recalca, ni la hipertensión ni la proteinuria proporcionaban certezas para saber si podría presentarse una complicación a corto o medio plazo. Sin embrago, “los marcadores angiogénicos también se relacionan con la gravedad de la enfermedad. Y el poderlo estudiar de forma seriada (lo solemos hacer cada 2 – 4 días cuando se alteran) nos posibilita saber en qué momento de la enfermedad estamos y si es previsible que al corto plazo pueda haber alguna complicación”.

Por último, este experto considera que, aunque esté diagnosticada la enfermedad, si los marcadores no están demasiado elevados y permanecen más o menos estables, “nos planteamos esperar” o, incluso, “derivar para un manejo ambulatorio a la paciente”. Por el contrario, “si la madre y el feto están bien, pero hemos visto que hay marcadores extremadamente elevados, estos pueden hacer que las complicaciones aparezcan en muy poco tiempo. En definitiva, nos sirve para planificar de una forma más eficiente y acertada el manejo de las mujeres con preeclampsia”. 

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