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Notas de Prensa  

Enfermedades tropicales. 26 de mayo de 2010

Investigadores de la RICET patentan una vacuna para la leishmaniasis, enfermedad con 2 millones de personas afectadas al año en más de 90 países

Organismos genéticamente modificados servirán para desarrollar vacunas frente a la leishmaniasis humana y canina. Este ha sido el importante hallazgo logrado por varios grupos de investigación de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales (RICET) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación. Hasta ahora no existía ningún tipo de vacuna y los tratamientos no tenían la eficacia deseada.

Las leishmaniasis son un grupo de enfermedades, causadas por diversas especies del género Leishmania, que producen cada año unos 2 millones de personas afectadas en más de 90 países. Alrededor de medio millón de estos casos son de leishmaniasis visceral, la forma más temible por ser la más mortal si no se trata a tiempo.

El protozoo parásito de la especie Leishmania es trasmitido por la picadura del mosquito hembra aparentemente inoccuo de las especies Phlebotomus (en el viejo mundo) y Lutzomyia (en América), permitiendo que el parásito entre en nuestro organismo y se multiplique. La presentación de la enfermedad es insidiosa y en pocas semanas se padecen infecciones recurrentes que hacen de la leishmaniasis una asesina silente. El perro es un reservorio importante del parásito para su transmisión al hombre. En los países de la cuenca mediterránea y Sudamérica, la leishmaniasis visceral canina es un grave problema veterinario.

Hasta el momento no se ha conseguido ninguna vacuna efectiva para impedir el desarrollo de la enfermedad en humanos. La única forma de prevenir la enfermedad ha sido la leishmanización, una práctica utilizada durante centurias en muchos países, que consiste en la inoculación de material procedente de lesiones activas en zonas ocultas del cuerpo, desarrollándose una inmunidad protectora que evita la aparición de lesiones desfigurantes en la cara  y otras zonas expuestas del cuerpo. La nuevas técnicas de cultivo in vitro del parásito permitieron hacer vacunaciones masivas, pero la aparición de casos de leishmaniasis entre la población vacunada llevó a desaconsejar esta práctica.  

El nuevo hallazgo de los investigadores de la Red de Enfermedades Tropicales se basa en que empleando técnicas de biología molecular es posible modificar genéticamente la Leishmania y crear mutantes que tengan muy comprometida su capacidad de desarrollar una infección activa in vivo. Esta investigación ha resultado de una estrecha colaboración entre los grupos de investigación de los Dres. Manuel Fresno y Jose María Requena, pertenecientes a la Universidad Autónoma de Madrid y que desarrollan su actividad investigadora en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”. Estos grupos vienen trabajando, en sus respectivos campos, inmunología y regulación de la expresión génica, desde hace más de 20 años enfocados al estudio de diversas enfermedades infecciosas como son la enfermedad de Chagas, causada por Trypanosoma cruzi, y la leishmaniasis visceral, causada por Leishmania infantum.

Los investigadores de la RICET han sido capaces de generar una línea de L. infantum que es deficiente en uno de los genes HSP70. La proteína HSP70, entre otras funciones, protege al parásito del cambio de temperatura asociada a su transmisión, desde la temperatura ambiente en el insecto vector hasta la temperatura corporal (37ºC, o mayores en estados febriles). La falta de producción de la proteína HSP70  disminuye enormemente la capacidad de multiplicación del parásito en animales de experimentación y por tanto los parásitos mutantes son menos virulentos.

Este hecho es el que llevó a los investigadores de la RICET a plantearse si el parásito modificado genéticamente podría servir para desarrollar una vacuna atenuada. Los resultados de sus investigaciones demuestran que efectivamente  la vacunación con la cepa deficiente HPS70-II protege a animales de experimentación (ratones) del desarrollo de la leishmaniasis cuando los animales son posteriormente infectados con una cepa virulenta.

La cepa deficiente HPS70-II se ha convertido así en una patente de vacuna para inmunoprofilaxis frente a la leishmaniasis tanto en humanos como en perros. La supresión del gen en otras especies sería igualmente deletérea para el parásito, por lo que la vacuna podría ser eficaz para distintos tipos de leishmaniasis.

El objetivo inmediato de los investigadores de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales es convertir en realidad la llamada investigación traslacional, es decir, obtener el apoyo público y privado necesario para emprender el camino que les lleve a que la vacuna sea desarrollada, comercializada  y aplicada en beneficio de los 2 millones de personas que cada año en 90 países la están esperando.

Folgueira, C., Carrión, J., Moreno, J., Saugar, J.M., Cañavate, C. and Requena, J.M. (2008). Effects of the disruption of the HSP70-II gene on the growth, morphology, and virulence of Leishmania infantum promastigotes. Int. Microbiol. 11: 81-89.         
          
Folgueira, C., Quijada, L., Soto, M., Abanades, D.R., Alonso, C. and Requena, J.M. (2005) The translational efficiencies of the two Leishmania infantum HSP70 mRNAs, differing in their 3'-untranslated regions, are affected by shifts in the temperature of growth through different mechanisms. J. Biol. Chem. 280: 35172-13183.

Enfermedades tropicales olvidadas e importadas

Las enfermedades infecciosas son la segunda causa de morbi-mortalidad en el mundo y  la primera en los países menos avanzados. Además, estas enfermedades, conocidas como enfermedades tropicales, la mayoría parasitarias, son causa de pobreza y subdesarrollo en estos países.

 

El gasto mundial en investigación de salud se ha incrementado sustancialmente en los últimos años, pasando de los 30 billones de dólares americanos en 1986, a los 105,9  actuales. La paradoja está en que el 90% de este dinero se gasta en problemas de salud que afectan a menos de un 10% de la población mundial (Gap 10/90).

 

El Programa de Investigación en Enfermedades Tropicales (TDR) de la OMS tiene catalogadas ocho enfermedades prioritarias que carecen de interés para la industria farmacéutica, por lo que no invierten en su investigación: paludismo o malaria, tripanosomiasis (africana o Enfermedad del Sueño y americana o Enfermedad de Chagas), esquistosomiasis, leishmaniasis, filariosis, lepra y – desde el año 2000- tuberculosis y dengue.

 

Qué es la RICET

La Red de Investigación Cooperativa de Enfermedades Tropicales (RICET) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación, está integrada por más de 180 investigadores de los 21 mejores grupos investigadores españoles en enfermedades tropicales olvidadas e importadas que trabajan interconectados compartiendo sus avances científicos, intercambiado recursos, conocimientos y personal científico. Cada año se someten a una rigurosa evaluación basada en criterios exclusivamente científicos de la que depende su permanencia en la red. Mejorar el diagnóstico, buscar nuevas fórmulas terapéuticas como en el desarrollo de nuevas vacunas o estudiar y recomendar medidas de control, son algunos de los objetivos de la RICET, que se conforma como una estructura no sólo investigadora, sino además asesora en materia de enfermedades tropicales, tanto a instituciones y organismos nacionales como internacionales.

www.ricet.es

 

Para más información y/o gestión de entrevistas:

Alvaro Cabello

Tlf: 637 842 803

 

 

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