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Notas de Prensa  

Cardiología. 03 de octubre de 2007

Mas de la mitad de los pacientes hipertensos no logra el control de sus cifras de presión arterial con el tratamiento basado en un solo fármaco

La hipertensión arterial constituye el principal factor de riesgo vascular, especialmente en pacientes con diabetes, nefropatia, o enfermedad cerebrovascular.
· El objetivo fundamental del tratamiento de los pacientes hipertensos debe ser el conseguir la máxima reducción del riesgo total de enfermedad cardiovascular a largo plazo, lo que supone tanto el tratamiento de la presión arterial elevada 'per se', como todos los factores de riesgo asociados que sean reversibles
· Las últimas directrices europeas apuntan a que las combinaciones farmacológicas son necesarias en la mayoría de pacientes para descender la presión arterial al nivel deseado

Cádiz, 1 de octubre de 2007. Con el objetivo de analizar los últimos avances en prevención, detección y tratamiento de las enfermedades renales, expertos nacionales se dan cita en el marco del XXXVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN) que se celebra en Cádiz entre los días 29 de septiembre y el 2 de octubre.

Entre los temas más relevantes que se abordan en el Congreso, cabe destacar la prevención y el manejo de la hipertensión arterial, dado su elevado impacto socio sanitario: aproximadamente el 30% de la población padece esta patología, cifra que alcanza el 60% entre los mayores de 65 años.

Además, según señalan los expertos, es necesario la implementación de nuevas estrategias terapéuticas ante el significativo porcentaje de pacientes que no consiguen un buen control de su enfermedad.

Para analizar esta problemática, así como todos los aspectos relacionados con el control de la hipertensión arterial, se celebra en el marco del Congreso Nacional un Foro Técnico, gracias a la colaboración de Novartis Farmacéutica.

Tal y como explica la Dra. Carmen Suárez, jefa de sección de Medicina Interna del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid y participante en este Foro, "la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de ictus y uno de los más importantes de cardiopatía isquémica. Asimismo, el riñón es uno de los órganos que se dañan por esta patología, de tal forma que la hipertensión arterial es junto a la diabetes la primera causa de entrada en diálisis de los pacientes".

Para el Dr. Julián Segura de la Morena, de la Unidad de Hipertensión del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y ponente del Foro, "dado que la hipertensión es el principal factor de riesgo vascular, el objetivo último del tratamiento antihipertensivo no es en sí mismo el descenso de las cifras de presión arterial, sino la reducción de la mortalidad y morbilidad cardiovascular asociada a la presión alta".

"En este sentido, el tratamiento antihipertensivo -explica el Dr. Segura- reduce significativamente la lesión vascular renal en los pacientes hipertensos. Por tanto, y teniendo en cuenta que la lesión renal se acompaña de un marcado aumento del riesgo cardiovascular por su agregación con otros factores de riesgo cardiovascular, la prevención y la protección renal y el daño vascular de los pacientes hipertensos aparece como uno de los más relevantes desafíos terapéuticos para el futuro".

Sin embargo, el manejo de la hipertensión presenta dificultades. Tal y como señala la Dra. Suárez, "por un lado es un tratamiento de por vida que requiere un buen cumplimiento para conseguir controlar las cifras de presión arterial. Pero incluso en pacientes con buen cumplimiento del mismo, y especialmente en aquellos con múltiples factores de riesgo (como obesidad, diabetes o dislipemia) el control puede no ser fácil y requerir la utilización de diferentes fármacos".

Objetivo: control más estricto de las cifras de presión arterial

Ante la importancia de conseguir los objetivos de cifras de presión arterial y dada la dificultad de controlarla con un único fármaco, en los pacientes de riesgo, las actuales directrices europeas afirman que es posible iniciar el tratamiento con diferentes tipos de fármacos, e inciden en la importancia de la reducción de la presión arterial per se más allá del fármaco inicial. Por otra parte, y dado que la mayoría de pacientes necesitarán combinaciones de fármacos para conseguir controlar la presión arterial, concluyen que la discusión sobre la elección del fármaco inicial tiene una relevancia marginal.

Y es que a pesar del desarrollo en los últimos años de nuevos fármacos para el tratamiento antihipertensivo, en la práctica clínica habitual se acepta que entre un 40 y un 50% de los pacientes hipertensos son resistentes al tratamiento con un fármaco.

"Las combinaciones de fármacos antihipertensivos permiten controlar a una mayor proporción de pacientes hipertensos, aprovechando el sinergismo entre distintos fármacos. Además, las combinaciones farmacológicas pueden alargar la duración del efecto antihipertensivo, permiten la utilización de dosis más reducidas que en monoterapia, y los efectos adversos de los fármacos pueden contrabalancearse. Asimismo, se mejora el cumplimiento al reducir el número de comprimidos", asegura el Dr. Segura.

Las combinaciones farmacológicas deben considerarse como tratamientos de primera elección cuando exista una señalada elevación de la presión arterial, un alto o muy alto riesgo cardiovascular o un objetivo de presión arterial más bajo del convencional. Las directrices actuales recomiendan también su uso para simplificar el tratamiento y mejorar el cumplimiento.

Los resultados de un reciente estudio, publicado en la revista Lancet, aportan importantes datos de los beneficios de la terapia combinada en el tratamiento de la hipertensión arterial. En concreto, este estudio, evidencia que la estrategia antihipertensiva basada en añadir a la terapia convencional el antagonista de los receptores de la angiotensina II -valsartán- consigue una reducción considerable de eventos cardiovasculares en una población de alto riesgo cardiovascular (88% hipertensa)[i].

Para la Dra. Suárez, "disponer de nuevas armas terapéuticas en los pacientes hipertensos es siempre deseable, y la combinación de un antagonista del receptor de la angiotensina II con un calcioantagonista puede aportar junto a su potencia hipotensora (y por tanto conseguir el control de la hipertensión), un efecto cardioprotector a tener en cuenta".

Por su parte el Dr. Segura señala que "la combinación de valsartán y amlodipino presenta una elevada eficacia antihipertensiva, gracias a su acción sinérgica. Además, en el paciente renal toda estrategia de nefroprotección pasa necesariamente por el doble objetivo de controlar presión arterial y bloquear las acciones de la angiotensina, y la combinación valsartán-amlodipino en combinación fija permite conseguirlo con un sólo comprimido", concluye.

[i] Mochizuki et al. Valsartán in a Japanese population with hypertension and other cardiovascular disease (Jikei Heart Study): a randomized, open-label, blinded endpoint morbidity-mortality study. Lancet 2007;369:1431-9

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