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Notas de Prensa  

Hipertensión. 05 de marzo de 2012

La "desactivación" de los nervios renales es la solución con más futuro y coste-efectiva para la hipertensión arterial, especialmente la resistente a medicamentos

Especialmente en los casos de hipertensión que se resiste incluso a tratamientos farmacológicos complejos con 3 o más antihipertensivos, existe una nueva alternativa.

Especialmente en los casos de hipertensión que se resiste incluso a tratamientos farmacológicos complejos con 3 o más antihipertensivos, existe una nueva alternativa. Es la denervación renal o “desactivación” de los nervios renales. Una solución coste-efectiva para la hipertensión, cuyo coste anual en España se ha estimado en 1450 y 2000 millones de euros, de los cuales los tratamientos farmacológicos y de asistencia sanitaria representan la mayor parte.

Esta es la visión del Prof. Francisco Fernández-Avilés, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, Coordinador de la RECAVA (Red de Investigación Cardiovascular) y Co-Director del XI Curso de Ablación y Sistemas de Navegación en Electrofisiología Cardíaca que durante dos días servirá como punto de encuentro para analizar diferentes casos prácticos relacionados con esta técnica, que parece presentarse como la solución con mayor futuro para la hipertensión arterial al tratar de frenar el uno de los principales mecanismos causantes no sólo de la hipertensión arterial, sino también de la resistencia al tratamiento.

Según Fernández-Avilés “La denervación renal con catéter es una técnica extraordinariamente sencilla y segura que controla la hipertensión a través de la eliminación por calor de las terminaciones nerviosas simpáticas que rodean a las arterias renales, cuya actividad es uno de los mecanismos fundamentales de la hipertensión y sus complicaciones. La actividad simpática determina también en gran medida la falta de respuesta  al tratamiento farmacológico que se observa en el 10-20% de los hipertensos.

Esta técnica se perfila como la única alternativa tangible para el manejo de pacientes con hipertensión arterial rebelde al tratamiento farmacológico, pacientes que tienen un riesgo muy elevado de complicaciones y representan uno de los capítulos más importante del coste de la salud”.

La hipertensión arterial (HTA) es un importante problema de salud pública que causa más de un tercio de las muertes cardiovasculares. De los 2 millones de años potenciales de vida perdidos cada año en España, se estima que 230.000 son atribuibles a la hipertensión. Igualmente, la hipertensión supone en España más del 6% de todas las consultas médicas y el 18% de las consultas por afecciones crónicas, siendo el motivo de consulta más frecuente en Atención Primaria.

Desde hace 60 años están disponibles diversas familias de medicamentos eficaces, pese a lo cual el porcentaje de pacientes que alcanzan un adecuado control de la HTA es muy bajo. En España los pacientes hipertensos controlados se encuentran sólo entre el 13% y el 50%. Un problema especialmente relevante es la hipertensión arterial refractaria o resistente, es decir, la presión arterial no controlada a pesar del uso de dosis óptimas de tres fármacos antihipertensivos. Estos pacientes representan entre el 10% y el 20% de los casos.

La nueva alternativa a la HTA  es la desactivación de los nervios renales (denervación renal)

El incremento de la actividad del sistema nervioso renal promueve la elevación de la presión arterial y la producción de daños no solo en los riñones, sino también en otros órganos diana. Consecuentemente, anular esta actividad de los nervios renales disminuye la hipertensión arterial.

La alternativa más reciente para combatir la HTA es la desactivación de los nervios renales (denervación renal) que consiste en la eliminación por calor del sistema de inervación simpática renal. En los últimos años se ha desarrollado una técnica mínimante invasiva que permite eliminar las terminaciones nerviosas simpáticas mediante un pequeño catéter que se introduce por la ingle en la arteria femoral y por su interior permite llegar hasta las arterias renales. Una vez allí se administra energía de radiofrecuencia de baja potencia (calor) que elimina las terminaciones nerviosas relacionadas con la hipertensión. Se trata de una técnica de ablación por radiofrecuencia similar a la utilizada  para el tratamiento de las arritmias.

Esta técnica se ha utilizado para el tratamiento de pacientes con HTA resistente, que no conseguían controlar las cifras de presión y el daño orgánico a pesar de un tratamiento farmacológico complejo con 3 o más antihipertensivos. Los resultados han mostrado una importante reducción tensional, pues al cabo de seis meses se consigue un descenso de, como media, entre 35 y 40 mm/HG. Todo ello se ha llevado a cabo con una tasa muy baja de complicaciones derivadas del procedimiento y la práctica ausencia de trastornos en la función renal.

El beneficio se mantiene en el tiempo, con una reducción media de la presión arterial de 26/14 y 32/14 mm Hg  a los 12 y 24 meses respectivamente.

El coste de la falta de control en tiempos de crisis

La falta de control de la presión arterial conlleva un aumento de la incidencia, de las hospitalizaciones y de la mortalidad de las enfermedades cardiovasculares, y especialmente relacionadas con el infarto agudo de miocardio y el ictus. El mal control de la HTA también implica importantes pérdidas de calidad de vida, incrementos de la dependencia y un aumento de los costes sanitarios y sociales. Si se logrará un buen control de la HTA se reduciría en un 40% la incidencia de ictus en estos pacientes. 

En España los costes asociados a la HTA han sido estimados entre 1.450 y 2000 millones de euros al año, representando entre el 3% y el 4% de nuestro gasto sanitario. Una gran parte de este coste pertenece a la atención médica que reciben los pacientes hipertensos (30%) y sólo un 15% corresponde al tratamiento farmacológico antihipertensivo. Sin embargo, el mayor gasto asociado a la HTA se produce por la mortalidad asociada a los eventos cardiovasculares que provoca.

En el estudio retrospectivo multicéntrico, realizado por Sicras-Mainar  en el ámbito de la Atención Primaria Cataluña se observó que el coste anual de 57.000 hipertensos mayores de 30 años incluidos fue de 16,4 millones de euros, y el coste medio por paciente en atención primaria de 1.202€ y 1.184€ para un paciente mal controlado y bien controlado respectivamente.  La edad y la presencia de enfermedades asociadas, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, incrementan este coste por encima de los 2300 euros por paciente y año.

Diversos estudios económicos indican que la técnica de la denervación renal es coste-efectiva. El valor económico de la denervación se basa fundamentalmente en la reducción de los costes asociados con la incidencia más baja de las complicaciones cardiovasculares de la hipertensión a partir de las reducciones sustanciales conseguidas en la presión arterial.

La utilización de los modelos NICE de estudios de coste-efectividad de las estrategias de tratamiento de la hipertensión ha demostrado que la denervación renal con radiofrecuencia  es altamente coste-efectiva para el tratamiento de la hipertensión resistente. En estos modelos se comparan los costes y los años de vida ajustados por calidad de la denervación renal junto con el tratamiento médico estándar (3 o más medicamentos antihipertensivos) frente al tratamiento  médico estándar solamente. Los resultados del análisis muestran un bajo coste por años de vida ajustados por calidad, por debajo del umbral coste/AVAC generalmente aceptado. 

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