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Notas de Prensa  

Epidemiología. 13 de marzo de 2012
El artículo se ha publicado en la revista science of the total environment

Se constata una disminución de entre el 34 y el 56% de la concentración de Compuestos Tóxicos Persistentes en los habitantes de Barcelona

Es la primera vez en España que se estudia la evolución temporal de la contaminación humana por compuestos tóxicos persistentes con una muestra representativa y con un mismo método
Barcelona, 13 de marzo de 2012 - Un estudio liderado por el IMIM (Instituto de Investigación Hospital del Mar) y por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), ha encontrado que los niveles sanguíneos de Compuestos Tóxicos Persistentes (CTP) han disminuido de forma significativa en los habitantes de Barcelona entre el año 2002 y el 2006. Esta disminución podría estar motivada, entre otros factores, por la entrada en vigor de diversas normativas los últimos años. Estas han supuesto, no sólo la prohibición de determinados productos que se utilizan en la industria, sino también que se hayan evitado emisiones de contaminantes como los que se generan en procesos de incineración de residuos.

"Los datos del estudio muestran que la presencia en la sangre de los barceloneses de los policlorobifenilos (PCB, productos de origen industrial) disminuyó entre un 34% y un 56% respecto al año 2002, los niveles de DDT (plaguicida prohibido hace más de 30 años), descendieron un 39%, mientras que los de su principal metabolito, el DDE, lo hicieron un 53%. El hexaclorobenceno (un fungicida) y el beta-hexaclorociclohexano (un compuesto relacionado con el insecticida lindano) disminuyeron un 53% y un 50%, respectivamente. La magnitud del descenso en los niveles corporales de los tóxicos fue similar en mujeres y hombres, fue algo mayor en las personas más jóvenes y fue mayor en las personas obesas ", explica Miquel Porta, primer firmante del artículo, coordinador del grupo de investigación en epidemiología clínica y molecular del cáncer del IMIM y catedrático de la UAB.Los resultados del estudio son coherentes con los datos que los servicios de salud pública de Barcelona ya habían documentado de una mejora en la presencia de compuestos persistentes en alimentos, a partir de los trabajos que desarrolla anualmente la Agencia de Salud Pública en el programa IQSA de investigación de la calidad sanitaria de los productos alimenticios.

"A pesar de este descenso, los resultados muestran también que 8 de los 19 contaminantes que se analizaron están presentes en más de un 80% de los sujetos del estudio y que ninguna persona estaba libre de los contaminantes persistentes. El número mínimo de CTP detectado en una persona fue de 5 y el máximo de 15, y el 72% de la población de Barcelona tiene como mínimo 10. Estos datos son en buena medida extrapolables a otras poblaciones españolas "puntualiza Miquel Porta.

Los Compuestos Tóxicos Persistentes (CTP) son un conjunto de productos químicos que engloban insecticidas organoclorados, PCB, etc; son fabricados por el hombre y tienen un tiempo de persistencia en el ambiente y en los seres vivos muy largo. En España la mayoría de los compuestos analizados en este estudio fueron retirados la década de los 70, pero su resistencia a la degradación hace que todavía estén presentes hoy en día. En los humanos, los CTP llegan a través de la cadena alimentaria y se acumulan en el tejido adiposo y en órganos como el hígado, el cerebro o el páncreas. Existen diferentes estudios que indican que estos compuestos pueden contribuir a causar diferentes enfermedades como alteraciones del sistema endocrino, diabetes, varios tipos de cáncer, trastornos neurológicos, ginecológicos e inmunológicos. Es pues probable que la contaminación por CTP explique una parte relevante de la carga de enfermedad que padecemos las sociedades actuales.

Este trabajo se ha desarrollado a partir de los resultados obtenidos por la Encuesta de Salud de Barcelona que realizó la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) en 2006 y que integró el análisis de las CTP. Se entrevistó a 231 participantes cara a cara, se les realizó una extracción de sangre y se les hizo un examen físico. Los resultados obtenidos han sido comparados con los resultados de la submuestra de individuos de la ciudad de Barcelona que incluyó la Encuesta de Salud de Cataluña del año 2002 y que también incluía un estudio de los compuestos persistentes. Los análisis químicos se hicieron en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta es la primera vez en España que se evalúan las tendencias en los niveles de CTP con una muestra representativa y utilizando el mismo método, hecho también extremadamente raro a nivel mundial.

El estudio destaca que entre los barceloneses hay grandes diferencias en sus concentraciones sanguíneas de los compuestos. Las razones de las diferencias interindividuales en la impregnación corporal por tóxicos no están claras, aunque suelen aumentar con la edad y el peso. No se sabe aún tampoco porque esta impregnación es superior en las mujeres que en los hombres.

"Diversas normas jurídicas autonómicas, estatales e internacionales, como la Ley General de Salud Pública y el Convenio de Estocolmo, establecen que los gobiernos deben vigilar y controlar la contaminación interna por compuestos ambientales. De ahí la importancia de estudios como los de Barcelona que, mediante la investigación de la evolución de los contaminantes tóxicos en muestras representativas de población, ayudan a evaluar la eficacia de las políticas que se están llevando a cabo para reducir la exposición de la población ", remarca Miquel Porta.Artículo de referencia“Distribution of blood concentrations of persistent organic pollutants in a representative sample of the population of Barcelona in 2006, and comparison with levels in 2002”Miquel Porta, Tomàs López, Magda Gasull, Maica Rodríguez-Sanz, Mercè Garí, José Pumarega, Carme Borrell, Joan O. Grimalt. Science of the Total Environment. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2012.02.001 (http://dx.doi.org/10.1016/j.scitotenv.2012.02.001)

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L’article s’ha publicat a la revista Science of the Total Environment

Es constata una disminució d’entre el 34 i el 56% de la concentració de Compostos Tòxics Persistents en els habitants de Barcelona

És la primera vegada a Espanya que s’estudia l’evolució temporal de la contaminació humana per compostos tòxics persistents amb una mostra representativa i amb un mateix mètode

Barcelona, 13 de març de 2012- Un estudi liderat per l’IMIM (Institut de Recerca Hospital del Mar) i per l’Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), ha trobat que els nivells sanguinis de Compostos Tòxics Persistents (CTP) han disminuït de forma significativa en els habitants de Barcelona entre l’any 2002 i el 2006. Aquesta disminució podria estar motivada,entre d’altres factors, per l’entrada en vigor de diverses normatives els darrers anys. Aquestes han suposat, no només la prohibició de determinats productes que s’utilitzen en la indústria, sinó també que s’hagin evitat emissions de contaminants com ara els que es generen en processos d’incineració de residus. “Les dades de l’estudi mostren que la presència en la sang dels barcelonins dels policlorobifenils (PCB, productes d´origen industrial) va disminuir entre un 34% i un 56% respecte a l’any 2002, els nivells de DDT (plaguicida prohibit fa més de 30 anys), van descendir un 39%, mentre que els del seu principal metabòlit, el DDE, ho van fer un 53%. El hexaclorobenzè (un fungicida) i el beta-hexaclorociclohexà (un compost relacionat amb l´insecticida lindà) van disminuir un 53% i un 50%, respectivament. La magnitud del descens en els nivells corporals dels tòxics va ser similar en dones i homes, va ser una mica més gran en les persones més joves i va ser major en les persones obeses” explica Miquel Porta, primer signant de l’article, coordinador del grup de recerca en epidemiologia clínica i molecular del càncer de l’IMIM i catedràtic de la UAB.

Els resultats de l’estudi són coherents amb les dades que els serveis de salut pública de Barcelona ja havien documentat d’una millora en la presència de compostos persistents en aliments, a partir dels treballs que desenvolupa anualment l’Agència de Salut Pública en el programa IQSA d’investigació de la qualitat sanitària dels productes alimentaris.

Tot i aquest descens, els resultats mostren també que 8 dels 19 contaminants que es van analitzar estan presents en més d’un 80% dels subjectes de l´estudi i que cap persona estava lliure dels contaminants persistents. El nombre mínim de CTP detectat en una persona va ser de 5 i el màxim de 15, i el 72% de la població de Barcelona en té com a mínim 10. Aquestes dades són en bona mesura extrapolables a altres poblacions espanyoles” puntualitza Miquel Porta.

Els Compostos Tòxics Persistents (CTP) són un conjunt de productes químics que engloben insecticides organoclorats, PCB, etc.; són fabricats per l´home i tenen un temps de persistència en l´ambient i en els éssers vius molt llarg. A Espanya la majoria dels compostos analitzats en aquest estudi van ser retirats la dècada dels 70, però la seva resistència a la degradació fa que encara estiguin presents avui en dia. En els humans, els CTP arriben a través de la cadena alimentaria i s’acumulen en el teixit adipós i en òrgans com el fetge, el cervell o el pàncrees. Existeixen diferents estudis que indiquen que aquests compostos poden contribuir a causar diferents malalties com alteracions del sistema endocrí, diabetis, diversos tipus de càncer, trastorns neurològics, ginecològics i immunològics. És doncs probable que la contaminació per CTP expliqui una part rellevant de la càrrega de malaltia que patim les societats actuals.

Aquest treball s’ha desenvolupat a partir dels resultats obtinguts per l’Enquesta de Salut de Barcelona que va realitzar l´Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB) l’any 2006 i que va integrar l’anàlisi de les CTP. Es va entrevistar a 231 participants cara a cara, se’ls va realitzar una extracció de sang i se’ls va fer un examen físic. Els resultats obtinguts han estat comparats amb els resultats de la submostra d’individus de la ciutat de Barcelona que va incloure l’Enquesta de Salut de Catalunya de l’any 2002 i que també incloïa un estudi dels compostos persistents. Les anàlisis químiques es van fer al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Aquesta és la primera vegada a Espanya que s’avaluen les tendències en els nivells de CTP amb una mostra representativa i utilitzant el mateix mètode, fet també extremadament rar a nivell mundial.

L’estudi destaca que entre els barcelonins hi ha grans diferències en les seves concentracions sanguínies dels compostos. Les raons de les diferències interindividuals en la impregnació corporal per tòxics no estan clares, tot i que solen augmentar amb l’edat i el pes. No se sap encara tampoc perquè aquesta impregnació és superior en les dones que en els homes.

Diverses normes jurídiques autonòmiques, estatals i internacionals, com la Ley General de Salud Pública i el Conveni d’Estocolm, estableixen que els governs han de vigilar i controlar la contaminació interna per compostos ambientals. D’aquí la importància d’estudis com els de Barcelona que, mitjançant la investigació de l’evolució dels contaminants tòxics en mostres representatives de població,ajuden a avaluar l’eficàcia de les polítiques que s’estan portant a terme per a reduir l’exposició de la població”, remarca Miquel Porta.

Article de referència
“Distribution of blood concentrations of persistent organic pollutants in a representative sample of the population of Barcelona in 2006, and comparison with levels in 2002”Miquel Porta, Tomàs López, Magda Gasull, Maica Rodríguez-Sanz, Mercè Garí, José Pumarega, Carme Borrell, Joan O. Grimalt . Science of the Total Environment. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2012.02.001 (http://dx.doi.org/10.1016/j.scitotenv.2012.02.001)

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