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Notas de Prensa  

Otras. 22 de octubre de 2012
Se considera un estado de deshidratación leve a la pérdida de entre el 1% y el 2% de agua corporal y, moderada, entre el 2% y el 5%

La deshidratación perjudica el rendimiento intelectual

· El estudio "Rendimiento cognitivo e hidratación" destaca que un estado de deshidratación moderado reduce en un 20% el rendimiento físico.

· El estudio, publicado en la revista Journal of the American College of Nutrition, añade que los trabajadores no se hidratan suficientemente a lo largo de la jornada laboral e, incluso, ya llegan al trabajo en condiciones deficitarias.

· La Prof. Dra. Ana Adan, Profesora del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona, es la autora de este estudio.
Barcelona, 22 de octubre de 2012 -. El estudio "Rendimiento cognitivo e hidratación", en el que ha participado la Prof. Dra. Ana Adan, de la Universidad de Barcelona, en el que se detalla cómo afecta la falta de reposición de líquidos en las actividades intelectuales, asegura que las tareas cuya ejecución requieren "habilidades atencionales, psicomotoras y de memoria inmediata, así como las evaluaciones de estado subjetivo", son las más perjudicadas por un estado de deshidratación.

El trabajo, publicado recientemente en la revista Journal of the American College of Nutrition, revisa el estado actual de las investigaciones disponibles sobre los efectos de la deshidratación en el rendimiento cognitivo.

"Situaciones de deshidratación leve o moderada se pueden producir con mucha facilidad y en la actualidad existen numerosos estudios científicos que han evidenciado la repercusión negativa que estas situaciones tienen en la capacidad de ejecución cognitiva", explica la Prof. Dra. Ana Adan, Profesora del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona y autora del estudio.

Un estado deficitario de hidratación puede repercutir negativamente en la capacidad de ejecución cognitiva; no sólo en las poblaciones más vulnerables a sufrir estados de deshidratación, como niños y ancianos, sino también en adultos jóvenes.

¿En qué consiste la deshidratación?

La deshidratación se define como un balance negativo de agua corporal, cuando la excreción de líquidos excede al consumo, y se califica de severa si la pérdida de agua corporal es superior al 5%. Si bien esta circunstancia es poco habitual en la población general, los estados de deshidratación leve o moderada sí se pueden producir con mucha más facilidad. Se considera un estado de deshidratación leve a la pérdida de un 1-2% de agua corporal y, moderada, de un 2-5%. En este sentido, un nivel de deshidratación superior al 2% disminuye la capacidad de memoria a corto plazo tanto para la presentación de material verbal como numérico en adultos jóvenes y personas mayores.

Desequilibrio en la función homeostática

Un nivel de deshidratación superior al 2% disminuye la capacidad de memoria a corto plazo tanto para la presentación de material verbal como numérico en adultos jóvenes y personas mayores. Ello se observa con independencia del método de producción del estado de deshidratación y las condiciones ambientales en las que se efectúen los registros. Niños y ancianos son las poblaciones más vulnerables a sufrir los perjuicios de una hidratación deficitaria, pero también los adultos jóvenes y sanos corren riesgo de disminuir su rendimiento cognitivo por deshidratación.

"Una adecuada hidratación es un factor protector de sufrir accidentes laborales o desarrollar patologías, promueve el adecuado desarrollo tanto de tareas físicas como mentales y mejora la percepción de bienestar de los individuos. Por contra, un estado deficitario de hidratación, por leve que sea, no es una condición benigna ya que supone un desequilibrio de la función homeostática del medio interno. Éste es un factor que puede repercutir negativamente en la capacidad de ejecución cognitiva e interferir en la adecuada realización de actividades laborales o estudiantiles que requieran la puesta en marcha de determinadas habilidades mentales", describe el estudio.

La importancia de la hidratación en el ámbito laboral

Normalmente, se sabe que es conveniente hidratarse antes y después de una práctica deportiva. Pero, ¿qué necesidades de hidratación existen antes de una tarea intelectual? "La recomendación es idéntica, aunque requiere una menor magnitud de ingesta de líquidos y tampoco suele ser necesaria la selección de bebidas específicas, como por ejemplo las isotónicas, para compensar las pérdidas corporales que conlleva el ejercicio físico", comenta la Prof. Dra. Ana Adan.

En la actualidad, la población se halla mucho más sensibilizada a cuidar su hidratación si desarrolla deporte o actividades laborales que requieren un importante gasto físico, ya que además, en estos casos, el organismo suele darnos señales de alarma de la necesidad de hidratarnos. En este sentido, la Prof. Dra. Ana Adan recuerda un dato inapelable: "Un 2% de pérdida de fluidos corporales causa un 20% de descenso en el rendimiento físico. En cambio, si nuestra actividad es sedentaria es mucho más fácil que descuidemos nuestro estado de hidratación, ya que nos suele pasar mucho más desapercibida la necesidad de ingerir líquidos y aunque percibamos estados no óptimos de rendimiento mental no solemos atribuirlos a una insuficiente hidratación".

Los jóvenes adultos sanos también se hallan expuestos a alcanzar estados de deshidratación con sus consecuencias negativas, aunque no se expongan a condiciones ambientales adversas, y deben tomar medidas para evitarlo. Por ejemplo, se ha estimado que la pauta espontánea de bebida de adultos jóvenes que trabajan en condiciones térmicas elevadas o que deben realizar ejercicio físico intenso, sólo supone la compensación de dos tercios del total de agua que pierden. "En estos casos se ha constatado que los trabajadores no se hidratan suficientemente a lo largo de la jornada laboral e incluso llegan al trabajo ya en condiciones deficitarias", comenta la Prof. Dra. Ana Adan.

Ejecución de tareas

Los cambios en la cantidad de sales y electrolitos corporales que se producen durante estados de deshidratación en el lugar de trabajo pueden alterar la actividad cerebral y la correcta funcionalidad de diversos sistemas de neurotransmisión que participan en el procesamiento cognitivo: pérdida de concentración, además de un menor rendimiento, aumentando las posibilidades de sufrir algún tipo de accidente laboral.

"La ejecución en tareas simples de atención no suele perjudicarse de forma significativa en estados de deshidratación de entre 1-2% en condiciones ambientales no calurosas, evaluándose tanto la velocidad de procesamiento o tiempo de reacción como la precisión o su adecuado desempeño. En cambio, estados de deshidratación superiores al 2% ya suelen afectar negativamente el estado de activación y consecuentemente la adecuada ejecución de estas tareas en sujetos jóvenes, incluso en aquellos evaluados en condiciones de reposo, utilizando como métodos de deshidratación la exposición al calor o el ejercicio físico", reseña el trabajo.

El riesgo de sufrir déficits de hidratación es superior en poblaciones especiales, como niños, ancianos, embarazadas, lactantes y deportistas, las cuales por diversos motivos son mucho más vulnerables a la pérdida de agua corporal. El uso de fármacos para distintas condiciones patológicas también puede repercutir en nuestro estado de hidratación, por ejemplo los diuréticos, muy utilizados en individuos hipertensos o con retención de líquidos, facilitan la deshidratación. También son numerosos los fármacos que pueden influir en nuestro rendimiento cognitivo. En general aquellos que en el prospecto recomiendan no conducir o manejar maquinaria pesada pueden perjudicar los niveles de atención y, consecuentemente, la velocidad y calidad del procesamiento de información. Antihistamínicos, hipnóticos, antidepresivos, son sólo algunos ejemplos.

Reposición de fluidos: cantidades recomendables

Las cantidades de líquido recomendables dependen de la pérdida de líquidos que produce la actividad que realiza el individuo, de si éste pertenece a una población especial con mayor riesgo y a las condiciones ambientales que pueden promover la pérdida de agua corporal. Los ambientes calurosos y con humedad relativa elevada aumentan el nivel de deshidratación a igual actividad, por lo que hay que ser más cuidadoso en verano y en zonas húmedas. Se recomienda beber unos 2 litros al día, teniendo en cuenta que en nuestra dieta ya realizamos aportes de líquidos, en especial, si ésta es mediterránea y contiene adecuadas cantidades de verduras y frutas.

El agua es la bebida de uso más universal y con su consumo se puede mantener un perfecto estado de hidratación si nuestra actividad es básicamente sedentaria. También es la bebida con la que se han llevado a cabo más trabajos para evaluar las repercusiones del estado de hidratación en el rendimiento cognitivo.

"Sin embargo, también debe considerarse la administración combinada con agua de otras bebidas que se conoce producen un mayor beneficio tanto a nivel físico como cognitivo cuando queremos preservar nuestro rendimiento mental de la deshidratación", explica la Dra. Ada Adan. Así, la composición de las bebidas deportivas comerciales permite conseguir una rápida absorción del agua y los electrolitos y su contenido en carbohidratos –entre el 6-8%– aumenta los niveles de glucosa en el organismo, la cual resulta esencial para el adecuado rendimiento físico y cognitivo.

"Zumos y refrescos, con elevados contenidos de glucosa también son bebidas a tener en cuenta, siempre que no existan circunstancias patológicas, como por ejemplo la diabetes o la obesidad, que desaconsejen su consumo. El consumo de bajas dosis de cafeína combinada con glucosa, como contienen los refrescos de cola, puede ser otra estrategia más favorable que beber sólo agua si debemos rendir en tareas de atención sostenida y aprendizaje o memoria. Por último, también pueden considerarse las bebidas energéticas que contienen glucosa y cafeína junto a otras sustancias psicoactivas (taurina o ginseng), que mejoran el rendimiento cognitivo aunque su consumo habitual en grandes cantidades no es recomendable", añade la Prof. Dra. Ana Adan.

El estudio de las relaciones entre hidratación y rendimiento cognitivo es un área de trabajo incipiente sobre la que debe desarrollarse todavía mucha investigación. Cuidar el estado de hidratación del organismo, incluso cuando no percibamos la alarma de sed, es muy importante, ya que de ello depende, en buena parte, nuestro estado general y de rendimiento físico e intelectual, aun cuando nos hallemos en situaciones sedentarias y óptimas condiciones climáticas.

"Existe la necesidad de un trabajo de sensibilización y educación en la población general al respecto, para que se cuide al máximo el estado diario de hidratación", añade el estudio.

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