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Notas de Prensa  

Nutrición infantil. 20 de marzo de 2013
Realizado con la colaboración de abbott

Un estudio realizado en España vincula niveles de atención bajos con malos hábitos alimenticios, en niños entre 4 y 6 años

En la población general se estima que existen entre un 20 y un 60% de niños malcomedores y es una de las quejas más habituales de los padres españoles según los pediatras

Madrid, 20 de marzo de 2013.- Un estudio publicado en The Open Nutrition Journal (1), analiza por primera vez la relación existente entre la conducta malcomedora, los niveles de atención, el nivel de irritabilidad de la familia y la ingesta nutricional en niños españoles. El estudio, realizado con la colaboración de Abbott, se ha llevado a cabo en siete colegios de Madrid con 1.101 niños en edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. 

El estudio ha determinado que los niños entre 4 y 6 años considerados malcomedores (el 70% de la muestra), tenían un nivel de atención significativamente bajo respecto a aquellos niños que comían de manera saludable. Más de la mitad de los niños mayores pertenecientes al grupo de los malcomedores (5-6 años) alcanzaron los niveles de atención más bajos, es en este caso cuando los expertos recomiendan la intervención de un psicólogo. 

Según el Dr. Luis Ros, coordinador del estudio y jefe de la unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, “La evidencia científica vincula la malnutrición a un déficit del desarrollo cognitivo. Incluso en niños de países desarrollados existe una relación entre los malos hábitos alimentarios y un rendimiento escolar pobre”, añade el Dr. Ros. 

El objetivo de este estudio seccional cruzado multicéntrico era determinar si existían diferencias entre los niños malcomedores y los que comían de manera saludable en cuanto a su atención, los niveles de irritabilidad de las familias y la ingesta nutricional de los niños. Los niños fueron clasificados en dos grupos: los considerados malcomedores y los que comían de manera saludable. Los niños malcomedores fueron definidos como aquellos que ingerían menos de un 65% de las cantidades diarias recomendadas de entre 4 y 6 grupos de alimentos. Los grupos eran carnes (que incluye huevos y pescado), verduras, frutas, lácteos, carbohidratos y legumbres (2). 

 

Diferencias en los niveles de atención 

Una de las principales conclusiones fue que no existían diferencias significativas en cuanto al nivel de atención de los dos grupos de niños, los malcomedores y los que comían de manera saludable, salvo en los grupos de más edad, lo que representaba el 70% de la muestra (788 niños). 

Lo interesante es que entre los 4 y los 6 años de edad se apreciaba una tendencia a que un mayor número de niños mal comedores puntuara más bajo en los niveles de atención establecidos; es en ese momento cuando se recomienda la intervención de un psicólogo. Esta tendencia se vio aumentada en más de un 50% en el grupo de niños malcomedores de entre 5 y 6 años. Los niños que puntuaban más bajo en estos niveles de atención habían ingerido cantidades significativamente más bajas de alimentos del grupo de los lácteos y del grupo del pescado, la carne y los huevos que los niños que habían puntuado más alto en los niveles de atención. 

“La puntuación más baja en los niveles de atención en el grupo de más edad podría deberse al efecto acumulativo de los malos hábitos alimenticios y a los déficits nutricionales derivados de ellos, lo que deberá investigarse en profundidad”, afirma el Dr. Ros.

 

Diferencias en los hábitos alimenticios 

El estudio ofrece además una valiosa información sobre las diferencias entre los hábitos alimenticios de los niños mal comedores y los de los niños que comían de manera saludable. En especial sobre los mal comedores: son quisquillosos con la comida, no disfrutan probando nuevos alimentos, y es probable que los rechacen y que decidan que no les gustan sin haberlos probado siquiera; no les gusta comer; prefieren beber a comer; y se sienten llenos rápidamente.

 

Consecuencias a corto y a largo plazo derivadas de los malos hábitos alimenticios 

La posibilidad de que haya consecuencias a corto y a largo plazo derivadas de los malos hábitos alimentarios es real. A corto plazo pueden producirse deficiencias nutricionales, como niveles bajos de energía y proteínas o micronutrientes; ingesta de frutas, verduras y carnes inferiores a las recomendadas; o menos vitaminas y minerales de los recomendados. Además puede producirse un menor crecimiento, ya que algunas investigaciones demuestran que los niños malcomedores tienen una estatura más baja y un menor peso corporal (3,4). 

Una posible consecuencia a largo plazo de la conducta mal comedora es un menor rendimiento cognitivo (dificultades para realizar pruebas que requieran atención, dificultades de memoria, percepción visual, comprensión verbal y otros importantes procesos cognitivos) (5). 

 

La irritabilidad de las familias 

El estudio muestra que existe una estrecha relación entre malos hábitos alimentarios de los niños y el estrés de la familia a la hora de las comidas. Unos niveles altos de irritabilidad en los padres pueden tener consecuencias negativas a largo plazo en el comportamiento de los niños ya que podrían empeorar sus hábitos alimentarios en el futuro. 

Este estudio demuestra la importancia que tiene trabajar con los niños malcomedores y sus familias para ayudar a prevenir futuros problemas con las comidas. Gestionar las dificultades de forma sosegada y comprensiva animará a los padres a desarrollar estrategias para conseguir que sus hijos tengan buenos hábitos alimentarios.

 

Acerca de Abbott Nutrition

Abbott desarrolla y comercializa desde hace más de 85 años productos nutricionales basados en la ciencia y orientados al crecimiento, la salud y el bienestar de personas de todas las edades. Entre las marcas internacionalmente reconocidas figuran leches de formula infantiles; PediaSure ®, nutrición completa y equilibrada para niños; y Ensure®, nutrición completa y equilibrada para adultos. 

La compañía es líder en productos nutricionales clínicamente probados para cubrir las diversas necesidades dietéticas de personas con enfermedades críticas o con necesidades especiales de nutrición, como es el caso de Glucerna®, marca de batidos para personas con diabetes; Prosure® para paciente oncológico con pérdida de peso involuntaria; y Nepro® para personas con insuficiencia renal crónica.

 

Acerca de Abbott

Abbott es una compañía biomédica internacional dedicada a mejorar la vida de las personas gracias al desarrollo de productos y tecnologías que abarcan toda la asistencia sanitaria. Con un portfolio de primeras marcas en productos de diagnóstico, sanitarios, nutricionales y farmacéuticos, Abbott atiende a personas en más de 150 países y emplea aproximadamente a 70.000 personas. 

En España, Abbott cuenta con algo más de 1.000 empleados que trabajan en investigación y desarrollo, producción, logística, marketing y ventas. Con oficinas centrales en Madrid, Abbott dispone además en Granada de un centro de investigación y desarrollo en nutrición y de una planta de producción de productos de nutrición médica, y en Alcobendas cuenta con una planta de oftalmología.

 

Visita Abbott en www.abbott.com o www.abbott.es y conecta con nosotros en Twitter en @AbbottNews. 

 

References

  1. Leal, LSalto R, Cardona L, Williams J, Marriage B, Debeza R, Buso E, Yubero J, Mar L. Dietary habits and nutrient intakes of a cohort of healthy children in Spain. The Open Nutrition Journal. 2012:6; 123-130. 
    1. 5. Costa CM, Mar LR, Nutrición en el Niño Preescolar y Escolar. En: Tratamiento en Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. 2nd ed. 2008: pp 603-13
    2. Saarilehto S, Lapinleimu H, Keskinen S, Helanius H, Talvia S, Simell O. Growth, energy intake and meal pattern in five-year-old children considered as poor eaters. J Pediatr 2004; 144; 363-7.
    3. Wright CM, Parkinson KN, Shipton D, Drewett RF. How do toddler eating problems relate to their eating behavior, food preferences and growth? Pediatrics 2007; 120; 1068-75.
    4. Kar BR, Rao SL, Chandramouli BA. Cognitive development in children with chronic protein energy malnutrition. Behav Brain Funct 2008; 4; 1-12

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