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Notas de Prensa  

23 de mayo de 2013

Nace la primera guía para profesionales que recoge las claves para el correcto cuidado de la piel del recién nacido y del bebé

  • La “Guía de cuidados de la piel del recién nacido y del bebé,  elaborada por el panel de expertos de J&J, unifica las evidencias científicas y las tradiciones culturales de nuestro entorno en cuanto a los cuidados de la piel de los bebés
     
  • Esta guía está basada en cuatro pilares fundamentales: baño, hidratación, masaje y cuidado del área del pañal

Madrid, 22 de mayo de 2013.- Durante miles de años, las prácticas de los cuidados de la piel de los recién nacidos y de los bebés han sido transmitidas en cada familia y por las costumbres de cada país, pero la falta de datos empíricos sobre el impacto de los productos comerciales disponibles para el cuidado de la piel del bebé sano origina que se den recomendaciones contradictorias entre los profesionales de la salud que aconsejan a las madres. Es por ello que, un grupo multidisciplinar de especialistas, integrado por matronas, pediatras, dermatólogos, psicólogos, enfermeros, neonatólogos y especialistas en farmacia, han decidido elaborar un documento unificado, basado en evidencias científicas y buenas prácticas, que aglutina todos los cuidados relacionados con la piel del recién nacido y del bebé, que lleva como título “Guía de cuidados de la piel del recién nacido y del bebé”,  bajo la coordinación de J&J.

El doctor Antonio Torrelo, dermatólogo pediátrico del Hospital Niño Jesús, explica que, “esta guía pretende unificar las evidencias científicas actuales más recientes con las tradiciones culturales de nuestro entorno en cuanto a los cuidados de la piel del recién nacido y del bebé. Además, al ser la piel un órgano sensitivo, hemos creído conveniente también tratar la importancia del tacto-contacto como aspecto fundamental en el desarrollo del bebé, siempre teniendo en cuenta un amplio margen de actuación y libertad de acuerdo a las costumbres de cada familia. Por ello, esperamos que esta guía sea útil y fácilmente comprensible para un amplio rango de profesionales al cuidado de los diversos aspectos del recién nacido y el bebé”.

La piel del recién nacido y del bebé: características propias y diferencias con la piel del adulto

La piel del recién nacido a término posee una barrera epidérmica madura que permite una función barrera adecuada en condiciones externas adecuadas. Sin embargo, recientes avances científicos demuestran que existen diferencias con la piel adulta y que la función barrera de la piel del recién nacido necesita madurar antes de adquirir su pleno funcionamiento, por lo que esto debe ser tenido en cuenta a la hora del cuidado de la piel de los bebés.

El doctor Torrelo afirma que, “lo que llama la atención es que la piel del recién nacido es más fina, por lo que la función barrera de la piel es inmadura y presenta un menor desarrollo. Además, el recién nacido tiene menos vello y una cohesión más débil entre dermis y epidermis, al margen de que su pH es ligeramente más ácido que el de los adultos”.

La piel del recién nacido necesita unos cuidados especiales diferentes de los que se aplican en la piel del adulto ya que las características que diferencian la piel del recién nacido y del adulto deberán ser tenidas en cuenta a la hora de buscar los productos para mantener y mejorar la funcionalidad de la piel de los niños.

Los 4 momentos esenciales en el cuidado de la piel del bebé

La “Guía del cuidados de la piel del recién nacido y del bebé” se basa en cuatro pilares fundamentales que componen los capítulos centrales de la misma: el baño, la hidratación, el masaje y el cuidado del área del pañal.

El baño, además de formar parte del cuidado e higiene del bebé, implica un momento de contacto íntimo entre los padres o cuidadores y el bebé, ya que el contacto de las manos con el cuerpo proporciona al bebé una estimulación táctil que ayuda a establecer conexiones neuronales y que crea confianza entre padres y cuidadores y éste. En cada lugar del mundo se hace de forma distinta y por ello no existe una pauta fija, sino recomendaciones basadas en la experiencia, cultura, costumbres y clima de cada lugar.

Teresa Cabrera, matrona con experiencia en el Hospital 12 de Octubre y Atención Primaria, explica que, “se debe realizar una limpieza por partes en el recién nacido hasta la caída del cordón umbilical y siempre y cuando la estabilidad térmica del bebé esté asegurada. Sin embargo, no existe una norma universal y cualquier práctica tradicional podría ser adecuada y eficaz, siempre recordando que el baño durante los primeros tres días de vida no debe ser obligado y, en cualquier caso, éste debe evitarse durante las primeras 24 horas. Una vez que el bebé ya se ha estabilizado en el medio extrauterino, el baño puede ser igual o mejor que la limpieza por partes ya desde los primeros días y se debe tomar como costumbre el baño de corta duración desde los 2-3 días e, inicialmente, 2 o 3 veces por semana”.

Para el baño, solo con el agua no será suficiente para que el bebé tenga una higiene completa. Teresa Cabrera añade que, “el jabón utilizado debe ser suave, por ejemplo un jabón líquido o un syndet (gel sin jabón), en pequeña cantidad, distribuido con la mano y de forma suave, en las zonas donde se puede encontrar material con grasa (zona del pañal y pliegues)”.

La piel de los bebés, por sus características propias, requiere unos cuidados específicos basados en el mantenimiento de la integridad y la homeostasis (pérdida de agua) de la piel del bebé, tanto para preservar su funcionalidad como para permitir el desarrollo psicoafectivo del bebé. En relación a la hidratación del bebé, el doctor Torrelo aclara que, “a pesar de que carecemos de ciertas informaciones, sabemos que la piel del bebé se puede beneficiar de la acción de sustancias hidratantes, sobre todo si las aplicamos después del baño, que la frecuencia de la aplicación debe ser como mínimo una vez al día y, que se debe siempre proteger a los bebés ante las radiaciones solares”.

En la actualidad, son numerosas las investigaciones clínicas que demuestran los beneficios del masaje infantil en bebés. “Desde el punto de vista fisiológico, el masaje infantil mejora el funcionamiento de prácticamente todos los sistemas corporales (nervioso, muscular, gastrointestinal, endocrino, respiratorio), ya que estimula, mejora la comunicación entre cerebro y cuerpo, tiene efectos relajantes y tonificantes de la musculatura, ayuda a madurar y regular el sistema gastrointestinal y contribuye a aliviar los cólicos, gases y estreñimiento, produce la liberación de hormonas como endorfinas, oxitocinas y prolactina y, además, ayuda a mejorar el funcionamiento del sistema respiratorio”, afirma Matilde Fernández, matrona y psicóloga, profesora de la Unidad Docente de Matronas de la Comunidad de Madrid, ubicada en el Hospital Universitario La Paz y profesora colaboradora en la Escuela Universitaria de Enfermería Ciempozuelos (UP Comillas).

“El masaje infantil es un momento especial e íntimo en la construcción del vínculo afectivo con el recién nacido, ya que incluye los principales elementos para establecerlos: mirada, sonrisas, abrazos, olor, contacto piel con piel y sonidos. No es un masaje para el bebé, sino un momento de comunicación con el bebé. Sus beneficios están en relación con que es un medio de estimulación de todos los sistemas, y funciones del recién nacido desde la hidratación y tonificación de la piel a la respuesta inmunológica, pero sobre todo porque es un elemento a través del cual el bebé aprende que las relaciones humanas son afectivas y cálidas lo que favorece el desarrollo de características  de seguridad y confianza en su futura personalidad”, añade Matilde Fernández.

Por último, el doctor Torrelo destaca que, “las medidas de cuidado de la piel del área del pañal van encaminadas a disminuir la humedad de la piel, minimizar el contacto de la piel con la orina y las heces y erradicar la presencia de gérmenes. Para ello se recomienda la utilización de pañales con capacidad absorbente y aireación adecuada, acorde a la talla del bebé y que deben cambiarse con frecuencia. Para la limpieza los últimos estudios indican que las estrategias más adecuadas son el uso de agua con un gel adecuado para la piel del bebé o syndet y la utilización de toallitas especialmente diseñadas para el bebé. También se recomienda la utilización de un emoliente que sea una pasta o pomada”.

“Cabe destacar la importancia de que todos los profesionales sanitarios debemos cumplir las mismas pautas y recomendaciones sobre el cuidado de la piel del bebé, ya que hasta el momento eran escasas y dispersas y no siempre han estado basadas en hechos científicamente demostrados. Esta guía no pretende ser un sustituto de las indicaciones dadas por los pediatras y enfermeras en cada caso particular, sino que se trata de una ayuda y, siempre, los consejos dados por los profesionales deben prevalecer sobre este tipo de informaciones. Esperamos que esta guía sea de gran utilidad a todos los especialistas y que se cumplan nuestras recomendaciones para que todos los bebés reciban los cuidados adecuados para su piel”, concluye el doctor Torrelo.

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