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Notas de Prensa  

Endocrinología. 04 de septiembre de 2014

Expertos abordan nuevos avances en torno a las enfermedades consecuencia de errores congénitos del metabolismo

Los Errores Congénitos del Metabolismo (ECM) son un conjunto de enfermedades poco frecuentes cuya tasa de prevalencia se sitúa entre 1 por cada 1.000-1.500 niños nacidos vivos

El diagnóstico y tratamiento precoz de estas enfermedades evita graves secuelas neurológicas, trastornos del crecimiento, problemas respiratorios y otras complicaciones severas para el desarrollo del individuo

Madrid, 4 de septiembre de 2014. Profesionales españoles especializados en enfermedades minoritarias metabólicas se han dado cita, junto con otros especialistas de prestigio internacional, en Innsbruck (Austria) con motivo de la Reunión Anual de la Sociedad para el Estudio de los Errores Congénitos del Metabolismo (la Annual Symposium of the Society for the Study of Inborn Errors of Metabolism, SSIEM). Durante este encuentro los expertos han podido actualizar los conocimientos sobre estas patologías y compartir sus experiencias con otros especialistas. En la reunión, se han expuesto los últimos avances conseguidos en el ámbito de los Errores Congénitos del Metabolismo (ECM), relacionados con el diagnóstico, evolución y tratamiento de estas enfermedades. 

Pediatras, neurólogos, expertos en gastroenterología y nutrición y otros especialistas interesados en dichas patologías han abordado múltiples temas tanto en las sesiones plenarias como en los simposios paralelos. Así pues, se han tratado, entre otros, temas como: los principales trastornos congénitos de la glicosilación, estrategias para mejorar la función muscular en los trastornos metabólicos hereditarios, el papel de los lisosomas en la salud y en las enfermedades metabólicas, los procesos neurodegenerativos en los adultos con trastornos metabólicos hereditarios o algunos aspectos relacionados con el tratamiento de los trastornos mitocondriales.

Sin embargo, “una de las novedades más importantes que se han dado a conocer en el Congreso han sido los resultados de ensayos clínicos sobre nuevos tratamientos para algunas enfermedades que hasta ahora no tenían. En las enfermedades lisosomales como el Síndrome de Hunter o la enfermedad de Gaucher, con la terapia de sustitución enzimática no es siempre posible controlar todos los síntomas, ya que al administrarse por vía endovenosa no penetra igual en todos los órganos afectados. Se están realizando nuevas investigaciones con otros tratamientos para optimizar el resultado del tratamiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, ha afirmado la doctora Mireia del Toro, neuropediatra del Hospital Vall D′Hebrón de Barcelona y uno de los profesionales asistentes.

Los Errores Congénitos del Metabolismo (ECM) son un conjunto de enfermedades poco frecuentes cuya tasa de prevalencia se sitúa entre 1 por cada 1.000-1.500 niños nacidos vivos[1]. Están causadas por una mutación del ADN que genera proteínas anómalas, cuya estructura y, por lo tanto, su función están alteradas. Esto conlleva, en ausencia de tratamiento, un mal funcionamiento de las células y los órganos afectados.

“Los Errores Congénitos del Metabolismo suponen un serio problema de salud que afecta muy negativamente a la calidad de vida de los individuos que lo padecen”, explica la doctora Mireia del Toro. “Por ello, es fundamental el diagnóstico y tratamiento precoz para prevenir secuelas neurológicas, trastornos del crecimiento, problemas respiratorios y otras complicaciones severas para el desarrollo y la calidad de vida del individuo. El hecho de que sean enfermedades minoritarias supone el desconocimiento de estas patologías entre algunos profesionales sanitarios, lo que conlleva a demoras en el diagnóstico”

Durante este Congreso, las enfermedades de depósito lisosomal (EDL) han tenido un papel protagonista. Existen unas 40 enfermedades de este tipo, cuya incidencia es, aproximadamente, de 1 por cada 5.000 recién nacidos. Entre ellas se encuentran la enfermedad de Fabry, el síndrome de Hunter y la enfermedad de Gaucher. Todas ellas se producen por la deficiencia de una enzima en el lisosoma que provoca la acumulación de una sustancia, que debería ser eliminada. Este depósito supone una alteración progresiva de la función de los órganos donde se acumula. 

Precisamente, el hospital Vall D′Hebron de Barcelona es uno de los dos hospitales de referencia en España en este tipo de enfermedades. Consta de una unidad multidisciplinar compuesta por numerosos especialistas pediátricos (neurólogos, oftalmólogos, nutricionistas, ortopedistas, cardiólogos, etc.) que trabajan de forma coordinada, y dirigida por la doctora Mireia del Toro. El hospital dispone también de una unidad de patología lisosomal de adultos para el seguimiento transversal de los pacientes. 

Síndrome de Hunter, enfermedad de Gaucher y enfermedad de Fabry, enfermedades de depósito lisosomal

Respecto al Síndrome de Hunter los expertos en el congreso se centraron en incrementar el conocimiento de cómo afecta la patología en la edad adulta. El síndrome de Hunter es un trastorno hereditario que afecta aproximadamente a 1 de cada 162.000 nacidos vivos[2], y que suele detectarse en los niños. Dado que la esperanza de vida, en la forma severa y sin tratamiento, de estos pacientes no suele superar los diez años[3],[4], el conocimiento sobre la evolución en adultos es muy escaso. En los últimos años, gracias a la terapia enzimática los pacientes sobreviven a la edad adulta y además son diagnosticadas las formas atenuadas que debutan en la adolescencia. De ahí la importancia de este tipo de reuniones, que permiten a los especialistas conocer otras experiencias y promover estudios que ayuden al diagnóstico y tratamiento precoz de estos pacientes, fundamental para que tengan una mejor calidad de vida en la edad adulta.

Por lo que se refiere a la enfermedad de Fabry, otra de las enfermedades lisosomales que se mencionaron, destacan las últimas novedades respecto a la genética de esta patología, las mutaciones que causa y sus variantes clínicas. Actualmente existen 600 mutaciones del gen galactosidasa A (enzima que falla en pacientes con enfermedad de Fabry), aunque las más frecuentes son las mutaciones missense (tipo de mutación que afecta a un nucleótido que forma parte del ADN de la célula) que se manifiestan en más del 50% de los pacientes. Esta variación de mutaciones es lo que genera que la expresión clínica de esta patología sea heterogénea. En este caso, el reto de los especialistas es conseguir un planteamiento integral para el diagnóstico de la enfermedad.

Por último, la enfermedad de Gaucher es un trastorno hereditario caracterizado por un déficit de la enzima glucocerebrosidasa, que conlleva un acumulo de glucocerebrósido en las células. Entre los temas de mayor actualidad sobre esta patología destaca: el abordaje de los síntomas óseos y las alteraciones neurológicas, la posible relación con la enfermedad de Parkinson y el establecimiento de unos criterios de gravedad de la enfermedad que ayuden a determinar el tratamiento más adecuado en cada momento.

En definitiva, esta Reunión Anual se convierte en un punto de encuentro en el que los especialistas comparten sus avances y actualizan sus conocimientos sobre enfermedades metabólicas con el objetivo de encontrar respuestas y soluciones que permitan mejorar la calidad de vida de los afectados por estas patologías. 

Sobre el síndrome de Hunter

El síndrome de Hunter (MPS II) es un trastorno lisosómico hereditario causado por la carencia de la enzima iduronato-2-sulfatasa (I2S). Su ausencia produce la acumulación de un tipo de mucopolisacáridos, también denominados glucosaminoglicanos o GAG. Estas moléculas no se descomponen correctamente y se almacenan progresivamente en las células de todo tipo de tejidos y órganos, produciendo daños crónicos que afectan a las capacidades físicas y mentales del individuo.

Entre los principales síntomas se encuentran rasgos faciales toscos, daño de las válvulas del corazón, obstrucción respiratoria, sordera, aumento de tamaño de hígado (hepatomegalia) y bazo (esplenomegalia) y síndrome del túnel carpiano. Además, puede afectar al movimiento articular al provocar rigidez en las articulaciones. En algunos de ellos, el sistema nervioso central puede verse afectado ocasionando retraso mental, comportamiento agresivo, hiperactividad y anomalías neurológicas progresivas.

Entre los principales síntomas se encuentran rasgos faciales toscos, agrandamiento de la lengua y el abdomen, daño de las válvulas del corazón (provoca un deterioro de la función cardíaca), obstrucción respiratoria, aumento de tamaño de hígado (hepatomegalia) y bazo (esplenomegalia) y síndrome del túnel carpiano. Además, puede afectar al movimiento articular al provocar rigidez en las articulaciones, lo que dificulta la movilidad del paciente. En algunos de ellos, el sistema nervioso central puede verse afectado ocasionando retraso mental, comportamiento agresivo, hiperactividad y anomalías neurológicas progresivas. 

Sobre la enfermedad de Gaucher

La enfermedad de Gaucher es la enfermedad genética de almacenamiento lisosómico más común y representa un problema de salud potencialmente grave. Como condición congénita, la enfermedad de Gaucher tiene una duración de por vida.

Fue descrita por primera vez en 1882 por el dermatólogo francés, Phillipe Charles Gaucher. En 1965, las investigaciones de Brady[5] demostraron que la EG estaba producida por el déficit de la enzima lisosómica β -glucocerebrosidasa o β-glucosidasa ácida (GBA), responsable de la hidrólisis intracelular de la glucosilceramida y otros esfingolípidos afines ocasionando el almacenamiento de grandes cantidades de glucocerebrósido en los lisosomas de los macrófagos (que son el tipo de células predominantemente afectadas en la enfermedad de Gaucher). Estas células rellenas de lípidos se conocen como células de Gaucher y tienen un aspecto característico como “papel fino arrugado” con el núcleo desplazado hacia un lado. La infiltración de las células de Gaucher explica la naturaleza multisistémica de la enfermedad, afectando entre otros a bazo, hígado, médula ósea, esqueleto, pulmón y sistema nervioso central.

Esta enfermedad se transmite de manera autosómica recesiva, definida por la presencia de dos alelos mutantes en el gen de la GBA, ubicado en la región q21 del cromosoma 1. Hasta la fecha, se han identificado más de 200 alelos mutantes, los cuales disminuyen parcial o totalmente la actividad de la enzima y a menudo reducen su estabilidad y vida media[6],[7].

Las manifestaciones de la enfermedad de Gaucher son muy variables y se han descrito tres subtipos clínicos, en base a la edad de aparición y a la gravedad de la misma[8]

Sobre la enfermedad de Fabry

La enfermedad de Fabry es un trastorno hereditario de depósito lisosomal en el que se interfiere la capacidad del organismo de degradar un producto lipídico del metabolismo, la globotriaosilceramida (Gb3), debido a la deficiencia de una enzima (α-galactosidasa A). Afecta tanto a hombres como a mujeres y puede presentarse con signos o síntomas inespecíficos y variables, como dolor intenso o quemazón en extremidades, intolerancia al calor, lesiones cutáneas, trastornos gastrointestinales, pérdida de audición, enfermedad cardiovascular, renal o neurológica. Respecto a la población general, la esperanza de vida de los pacientes con enfermedad de Fabry se puede reducir 20 años en el caso de los hombres y 15 años en las mujeres. La principales causas de muerte son el fallo renal, la miocardiopatía y los episodios isquémicos cerebrovasculares (ictus). Se estima que afecta a entre 8.000 y 10.000 personas en todo el mundo.[9] 

Acerca de Shire

Shire es una compañía biofarmacéutica dedicada a la investigación y desarrollo de tratamientos en el área de las neurociencias, enfermedades raras (Enfermedad de Fabry, el Síndrome de Hunter, la Enfermedad de Gaucher y el Angioedema Hereditario), así como de la medicina interna y la gastroenterología.

Shire centra su actividad en áreas terapéuticas concretas con el fin de brindar un servicio de excelencia a pacientes, cuidadores y profesionales de la salud y cumplir con su misión de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen estas patologías.



[1] Prandi Farras F, Del Pozo Machuca J, Hidalgo Vicario I, De la Flor i Brú. Pediatría Integral. Órgano de expresión de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Programa de Formación Continuada en Pediatría Extrahospitalaria. Ergón (Mad); 2.

[2] Meikle PJ, et al. Prevalence of lysosomal storage disorders. JAMA 1999; 281(3):249-254.

[5] Brady RO, Kanfer JN, Shapiro D. Metabolism of glucocerebrosides. II. Evidence of an enzymatic deficiency in Gaucher´s disease. BiochemBiophys Res Comm. 1965; 18: 221-22

[6] Elstein D et al. Gaucher’s disease. Lancet 2001; 358: 324-27.

[7] Sidransky E.; Gaucher disease: complexity in a ‘simple’ disorder. Mol. Genet. Metab. 2004; 83: 6-15

[8] Mehta A. Gaucher′s disease: the changing paradigm of a lysosomal disorder. Med Clin (Barc). 2011 Sep;137 Suppl 1:3-5

[9] Meikle PJ, Hopwood JJ, Clague AE, Carey WF. Prevalence of lysosomal storage disorders. Journal of the American Medical Association 1999; 281: 249-254

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