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Notas de Prensa  

nutrición. 12 de noviembre de 2014

iii world congress of public health nutrition

El desequilibrio social global propicia que 805 millones de personas sufran hambre crónica, 2 más estén desnutridas y 1,4 millones padezcan obesidad

  • El mundo produce alimentos suficientes para alimentar a toda su población, sin embargo la malnutrición está generalizada, provocando altos costes a las economías de los países 
  • La población mundial crecerá 9 mil millones en 2050, por lo que se estima que la demanda de alimentos para ese año se haya incrementado un 60% 
  • Los desequilibrios nutricionales son la causa principal del desarrollo prematuro de la mayor parte de enfermedades crónicas o degenerativa que afectan actualmente a la sociedad de hoy

Las Palmas de Gran Canaria, 11 de noviembre de 2014. Este martes el Congreso Mundial de Nutrición dejará algunos datos de sumo interés. El desequilibrio mundial en materia del acceso a nutrientes propia que 805 millones de personas sufran hambre crónica y otros 2 millones padezcan desnutrición. Esto, a juicio de Alexandre Meybeck, especialista en Sostenibilidad de los Sistemas Alimentarios, supone altos costes a las economías de los países. “El precio de la desnutrición incluye tanto los costes directos, como en la productividad, la pérdida de ingresos o el incremento del gasto sanitario, como indirectos, derivados de todos ellos”. 

Meybeck participa hoy en una Mesa de Debate titulada 'Sostenibilidad de los Sistemas Alimentarios: la Seguridad Alimentaria y la Nutrición'. En ella, el especialista explicará que la desnutrición “supone una carga intolerable no solo para las personas, sino para los Sistemas Nacionales de Salud y para todo el tejido social, ya que representa uno de los más grandes y evitables impedimentos para que el hombre pueda desarrollar todo su potencial”.

El sistema alimentario mundial está experimentando una serie de presiones que jamás habían confluido. La población mundial está creciendo a pasos agigantados y se estima que en 2050 alcance los 6,9 mil millones de habitantes. Esto provocará que la demanda de alimentos crezca un 60%. Esto, unido al aumento de los precios de los alimentos, generará un grave problema a las regiones con peor acceso a los nutrientes.

Meybeck recuerda que “es mucho más costoso abordar la desnutrición que prevenirla, por ello es preciso hacerlo a través de la planificación correcta de la agricultura y de la garantía del acceso a los nutrientes por todos los sectores de la población”. Al mismo tiempo, el experto recuerda que la agricultura, la producción y el consumo de alimentos se han identificado como una de las principales causas de presión ambiental. “En la actualidad aproximadamente la mitad de las tierras del mundo se usan para la producción agrícola”. 

Por otra parte, la agricultura genera la mayor parte de la desforestación y del consumo de agua, concretamente el 70% del total de su uso. “En 2050 más de la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez severa de agua”. Por ello, abordar la desnutrición, requiere una acción integrada en las que se incluya la agricultura, el sistema alimentario en general, la salud pública y la educación, así como los ámbitos políticos más amplios. 

Para lograr una dieta sana se requiere  un sistema de alimentación saludable. “Para lograr esto se precisa alcanzar  un sistema alimentario sostenible, uno que pueda soportar choques y que siga proporcionando seguridad alimentaria y buena nutrición para todos”, confirma Alexandre Meybeck. 

Los azúcares y la salud

Por otra parte, la sesión de hoy del Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública también albergará la ponencia de Carmen Gómez Candela, jefa de Departamento de Nutrición Clínica del Hospital Universitario de La Paz, que hablará sobre los azúcares y la salud. La doctora explica que varios estudios demuestran que “los desequilibrios nutricionales son la causa principal del desarrollo prematuro de enfermedades crónicas y degenerativas en la actualidad. Los cambios experimentados en el estilo de vida contemporáneo han provocado un aumento en la prevalencia de muchas enfermedades crónicas, como la obesidad, la diabetes o el síndrome metabólico, que han conducido en última instancia, a un aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular”. Sin embargo, el azúcar cuenta con una mala fama quizá inmerecida.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha advertido recientemente que la ingesta de carbohidratos debe oscilar entre 45 a 60% de la energía para los adultos y los niños sanos mayores de un año de edad. Por ello, este tipo de alimentos es fundamental para el desarrollo del menor y para la actividad diaria del adulto, pero también para la instauración de dietas. 

Para la Dra. Gómez Candela, “el papel del azúcar en el desarrollo de la obesidad es muy controvertido. A pesar de la publicación de numerosos estudios sobre este tema en los últimos años, todavía hay muchas incertidumbres sobre el papel que las dietas altas en azúcar juegan en la creciente incidencia de la obesidad. No hay evidencia confiable de que el azúcar afecta a la obesidad más que cualquier otro macronutriente. Los cambios en el peso corporal se producen con cualquier cambio en la alimentación que produce un déficit energético”. 

En lo que respecta al uso de edulcorantes no calóricos, como sustituto de la totalidad o parte del contenido de azúcar en la comida y la bebida, estos han experimentado su mayor crecimiento en los últimos 35 años. “Sin embargo, la sustitución de azúcar por edulcorantes artificiales representa un ahorro con respecto a total de calorías diarias de calorías insignificantes, y puede generar una falsa sensación de seguridad que alienta el comportamiento contraproducente”, confirma Carmen Gómez. 

Además, el consumo de azúcar no está demostrado que tenga una relación directa con el cáncer o con la aparición de enfermedades cardiovasculares, ya que existen otros factores de riesgo más determinantes como la sal, las grasas, el estrés o la falta de ejercicio físico, según la especialista. 

El control de peso mediante bebidas bajas en calorías

Sobre este tema también se desarrollará hoy mismo una ponencia a manos Adam Drewnowski, del Centro de Nutrición de Salud Pública de la Universidad de Washington (EEUU), denominada 'Los edulcorantes bajos en calorías y su papel en la regulación del peso'. El experto detalla que las bebidas bajas o sin calorías se han mostrado eficaces para combatir la obesidad.

Estudios observacionales e intervenciones clínicas no han podido demostrar la causalidad de la ingesta de este tipo de bebidas con el descenso del peso. Sin embargo, si se han detectado que los consumidores de estos productos tienen una dieta mucho más equilibrada, hábitos de vida más saludables y mantienen un control de su peso activo.

Además, ayer se celebró la ponencia del Dr Benjamín Caballero que disertó sobre las diferencias entre países en el acceso a los nutrientes. "Los países ricos tenían problemas de exceso y los pobres de deficiencias hasta los años 50, pero en la actualidad esto no es así y gracias a los avances tecnológicos y los planes multinacionales, se empezó a aumentar la ingesta en los países pobres. Esto no quiere decir que se acceda a los mismos nutrientes".

El especialista confirma que la obesidad es una epidemia que se ha desarrollado gracias a la expansión de "la comida chatarra, que pueda aportar el número de calorías que necesita una persona por día, pero no los nutrientes. Por ejemplo, una hamburguesa puede suministrar las calorías necesarias, pero un 20% de la cantidad de calcio recomendada".

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