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Notas de Prensa  

Pediatría. 24 de junio de 2015
Uno de cada 50.000 nacidos tiene un trastorno del ciclo de la urea. hasta el 50% de los casos fallecen antes del diagnóstico

El cribado neonatal es clave para mejorar el pronóstico de los pacientes con trastornos del ciclo de la urea

  • Los casos más graves de trastornos del ciclo de la urea tienen presentaciones en los primeros días de vida, lo que les lleva al fallecimiento en menos de una semana si no se tratan con prontitud.
  • La terapia de células hepáticas humanas permite ampliar el tiempo que los pacientes pueden esperar hasta recibir un trasplante curativo. 

Los trastornos del ciclo de la urea (TCU) son un grupo de ‘enfermedades raras’ de carácter metabólico y hereditario, que provocan la acumulación de amoníaco en el organismo. Con una incidencia de uno por cada 25.000-50.000 nacidos vivos, “se calcula que aproximadamente entre el 25 y el 50% de los casos fallecen antes de recibir el diagnóstico, aunque es difícil estimarlo”, explica el Dr. Vicente Rubio, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el Instituto de Biomedicina de Valencia y miembro del CIBERER, organización que estudia las enfermedades raras.

Por esta razón, los especialistas consideran fundamental desarrollar un sistema de cribado neonatal (prueba del talón de los recién nacidos) que facilite una detección temprana y que permita la administración de un tratamiento en las primeras horas para mejorar la esperanza de vida de los pacientes. “Los casos más graves de TCU tienen presentaciones en los primeros días de vida que les llevan al fallecimiento en menos de una semana si no se tratan con prontitud”, advierte el Dr. Rubio.

Los trastornos del ciclo de la urea son alteraciones graves que determinan la incapacidad de metabolizar el amoníaco tóxico, presente en el organismo, en urea no tóxica. En consecuencia, el amoníaco se acumula hasta poder causar graves daños en el sistema nervioso. Los niños con un trastorno del ciclo de la urea no tratado apenas pueden tener un desarrollo físico y psíquico normal.

Tras el diagnóstico, es necesario poner en marcha un tratamiento efectivo que impida o minimice el ascenso de los niveles de amoníaco. Sin embargo, la única medida curativa actual es el trasplante de hígado que, en los recién nacidos, resulta altamente problemático. Por esta razón, la terapia de células hepáticas humanas, en fase experimental, se plantea como una esperanza básica para estos pacientes ya que “puede suponer un importante avance terapéutico al aumentar potencialmente el tiempo que los niños pueden esperar hasta que se les realiza un trasplante hepático, según diversos estudios1”, indica el especialista.

La terapia de células hepáticas humanas es el resultado de la investigación y el desarrollo sobre el tratamiento con hepatocitos infundidos que han sido aislados y procesados a partir de hígados de donantes. En este campo, el laboratorio alemán Cytonet trabaja en estrecha colaboración con clínicas internacionales pioneras en la atención neonatal y pediátrica para las enfermedades metabólicas con el objetivo de lograr una compensación eficaz del trastorno metabólico, mediante la infusión de células hepáticas humanas sanas y metabólicamente competentes en el hígado del niño afectado.

A día de hoy, Cytonet está pendiente de la aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) de su terapia de células hepáticas humanas para tratar los trastornos del ciclo de la urea en pacientes pediátricos.

Sobre los trastornos del ciclo de la urea

El ciclo de la urea es una vía metabólica encargada de la transformación del amoníaco tóxico en urea no tóxica que será luego expulsada a través de la orina. Los trastornos del ciclo de la urea son alteraciones graves del metabolismo hepático que se desencadenan principalmente por una anomalía, cualitativa o cuantitativa (un déficit), en una de las seis enzimas que participan en la síntesis de la urea, provocando la acumulación de amoníaco en el organismo.

En la actualidad, se conocen dos formas de manifestación clínica de los trastornos del ciclo de la urea: ‘manifestación neonatal’ y ‘manifestación tardía’. La aparición neonatal o tardía de los síntomas depende principalmente de la importancia del déficit enzimático.

Las formas neonatales corresponden aproximadamente al 60% de los casos. Durante las primeras 24-48 horas tras el parto se acumula amoníaco en el organismo, desencadenando los primeros síntomas de la enfermedad, como disminución de la ingesta de alimento, vómitos, letargia progresiva, hipotonía (falta de tono muscular), hipo o hipertermia y aumento en la frecuencia respiratoria (polipnea), con frecuencia con alcalosis respiratoria (alteración del pH del plasma sanguíneo causada por hiperventilación). De no aplicarse tratamiento, los síntomas pueden evolucionar hacia convulsiones, coma, apneas y edema cerebral.

En función de las enzimas implicadas, se han reconocido seis enfermedades principales relacionadas con el ciclo de la urea: déficit de carbamilfosfato sintetasa 1 (CPS1), déficit de N-acetilglutamato sintetasa (NAGS), déficit de ornitina transcarbamilasa (OTC), déficit de argininosuccinato sintetasa (ASS), déficit de argininosuccinato liasa (ASL) y déficit de arginasa 1.

 

Referencias

1.- Hansel MC, Gramignoli R, Skvorak KJ, Dorko K, Marongiu F, Blake W, Davila J, Strom SC. The history and use of human hepatocytes for the treatment of liver diseases: the first 100 patients.Curr. Protoc. Toxicol. 62:14.12.1-14.12.23. doi: 10.1002/0471140856.tx1412s62

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