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Notas de Prensa  

Cardiovascular. 16 de diciembre de 2015
Cada año mueren alrededor de 12 de millones de personas en el mundo por un accidente cardiovascular. sin embargo, la mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse

Los desajustes en la dieta y la rutina elevan el riesgo de ictus durante las Navidades

  • Evitar el alcohol, hacer un uso rotativo de las dietas y mantener las rutinas para evitar olvidos en la medicación son las principales recomendaciones de los profesionales sanitarios para pacientes anticoagulados durante las vacaciones de Navidad

 

Sant Cugat del Vallès, 16 diciembre de 2015. Cada año alrededor de 12 millones de personas en el mundo fallecen por un accidente cardiovascular 1. Con la época navideña, llegan los excesos en las comidas y los cambios de rutina. Ello hace que los pacientes anticoagulados deban tener especial atención para evitar riesgos en su salud. Según la OMS, la mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse actuando sobre factores de riesgo modificables como la dieta, la práctica de ejercicio físico o el consumo de alcohol y tabaco2.

 

Las comidas copiosas y grasas así como los cambios en la rutina durante las vacaciones pueden afectar negativamente a la salud de las personas y en especial a los pacientes en tratamiento de anticoagulación. Para minimizar el impacto de estos comportamientos en el organismo y siguiendo su compromiso con la prevención del ictus, Boehringer Ingelheim propone a los pacientes anticoagulados consejos de prevención elaborados por especialistas.

 

Comidas copiosas

La tendencia en navidad de consumir alimentos muy grasos como ciertos tipos de carnes, quesos curados o tocino, que contienen Vitamina K, pueden producir alteraciones en el tratamiento. El doctor Jesús Manuel Casado, médico internista del Hospital Universitario de Getafe y miembro y miembro del Grupo de Insuficiencia Cardíaca y Fibrilación Auricular de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) recuerda la importancia de la moderación absoluta: “es necesario evitar las carnes grasas, aunque sea complejo en estas fechas y, sobretodo, evitar excederse durante días sucesivos para evitar factores de riesgo que pueden provocar un ictus”.

 

Estos excesos en la dieta pueden derivar en problemas digestivos, tales como las diarreas o los vómitos, ante los cuales debemos tomar las medidas pertinentes: una dieta astringente, abundante ingesta de líquidos y no dejar la medicación. Sin embargo, si la dolencia se prolonga más de 24 horas, las personas que siguen un tratamiento de anticoagulación tradicional deben realizarse una monitorización precoz de los niveles de INR, ya que probablemente se habrán visto alterados y, además, deben consultar a su médico de cabecera por si fuera necesario ajustar dosis.

Los pacientes anticoagulados con Anticoagulantes de Acción Directa (ACOD’s), no necesitarían un control de coagulación ya que se ha demostrado que las interferencias entre comidas y los ACODs son casi inapreciables3,4, sin embargo, si el problema intestinal persiste, es conveniente que se realice una revisión médica.

 

Muchas personas palian los efectos de las copiosas comidas navideñas mediante tratamientos antiácidos. No obstante, este tipo de tratamientos pueden interferir en el tratamiento con anticoagulantes tradicionales o antivitamina K. “Lo ideal es no llegar a la situación en la que haya que consumir este tipo de fármacos, evitando excederse en las comidas,” recuerda el Dr. Casado. En el caso de pacientes anticoagulados, es importante no tomar fármacos que no estén prescritos por su médico de referencia, y, evitar así, que éstos puedan interaccionar con su tratamiento anticoagulante.

 

 

Alcohol

La ingesta de alcohol durante las fiestas navideñas es más elevada que en otras épocas. Este factor interfiere altamente con el nivel de anticoagulación de los pacientes tratados con anticoagulantes clásicos. Por esta razón, la copa de vino que se recomienda tradicionalmente como algo saludable, no es aconsejable en el caso de los pacientes anticoagulados.

 

 

Despistes y cambios en la rutina

Los cambios de rutina y el descontrol en los horarios durante las vacaciones, pueden provocar un olvido en la toma de la medicación. Lo más adecuado es  intentar mantener los horarios para evitar estos despistes. En caso de olvido, el especialista recuerda que la forma de reaccionar ante esta situación dependerá del espacio de tiempo que haya transcurrido. “Si han pasado menos de 6 u 8 horas podría tomársela pero si ha pasado más tiempo, lo más sensato sería aguantar a la siguiente toma”. El experto añade que “debe evitarse absolutamente doblar la dosis al día siguiente”.

 

Bajas temperaturas

Aunque no existe una relación directa entre las bajas temperaturas, si no son muy extremas, y el riesgo de ictus en pacientes anticoagulados, al tratarse de la época en la que se da una mayor predisposición a sufrir resfriados para los que se podrían precisar antibióticos, Casado apunta: “médicos y pacientes deben estar alerta, porque los antibióticos producen interferencias en el tratamiento de pacientes tratados con anticoagulantes clásicos. Si bien es cierto que en el caso de los ACOD’s la interferencia es menor”.

 

El Dr. Casado concluye que: “en estas fechas debe guiarnos el sentido común y la moderación. Lo más aconsejable es hacer un uso rotativo de las dietas, buscar la máxima variedad posible en las comidas y evitar el alcohol y las comidas copiosas y excesivas”.

 

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