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Notas de Prensa  

Neurología. 27 de mayo de 2020
Los resultados de las dos encuestas se han presentado en el 6º congreso de la academia europea de neurología

Nuevos estudios muestran que más del 80% de los pacientes con espasticidad y distonía cervical tratados con la toxina botulínica A experimentan una recurrencia de síntomas debilitantes

  • Más de 400 pacientes con espasticidad o distonía cervical respondieron a encuestas online en las que se evaluó la carga de la enfermedad y el impacto en su vida personal y profesional.
  • Los resultados muestran la necesidad de un control prolongado de los síntomas para mejorar la calidad de vida percibida por los pacientes.
  • Los resultados de las dos encuestas se han presentado en el 6º Congreso de la Academia Europea de Neurología. 

Barcelona, 27 de mayo de 2020 – Ipsen (Euronext: IPN; ADR: IPSEY) ha presentado los resultados de dos encuestas realizadas a más de 400 pacientes de cinco países, que vivían con espasticidad o distonía cervical y recibían inyecciones de neurotoxina botulínica tipo A (BoNT-A). Los resultados muestran que más del 80% de los encuestados experimentaron una recurrencia de síntomas debilitantes, y revelaron que la falta de un control prolongado de los síntomas entre las inyecciones tiene un profundo impacto en su vida personal y profesional1-4.

"Los resultados de estas dos importantes encuestas a pacientes proporcionan información sobre la carga que suponen estas dos enfermedades en la vida real; sin embargo, también destacan una preocupante desconexión entre las expectativas que tienen los pacientes sobre el tratamiento y su experiencia real. Los resultados, que incrementan nuestro conocimiento sobre la espasticidad y la distonía cervical, nos proporcionan el potencial para desentrañar cambios significativos en la práctica clínica", ha afirmado el Dr. Alberto Esquenazi, del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación del Laboratorio de Análisis de la Marcha y el Movimiento, MossRehab y del Centro Médico Albert Einstein (EE. UU.), e investigador principal de la encuesta sobre espasticidad.

La primera encuesta1,2 se centró en la carga que la espasticidad tiene en la vida de los pacientes. De los 210 encuestados de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, el 83% afirmó que los síntomas de espasticidad volvían a aparecer entre las dos sesiones de BoNT-A, y el 59% de ellos experimentaban esa reaparición en los tres meses siguientes a su último tratamiento. La recurrencia de los síntomas impactó significativamente en la calidad de vida de los pacientes, afectando al sueño, a sus relaciones y al desempeño de las tareas diarias y la vida laboral. Además, el 47% de los pacientes que trabajaban afirmaron que no podían desarrollar sus funciones cuando reaparecían los síntomas y el 45% de los pacientes que trabajaban se sentían menos eficientes en el trabajo que antes1,2.

La segunda encuesta3,4 adoptó un enfoque similar, analizando los datos de 209 encuestados con distonía cervical de esos mismos países. De ellos, el 88% informó de la reaparición de síntomas preexistentes entre las inyecciones de BoNT-A. La mayoría de los encuestados que trabajaban reportaron un impacto significativo en su vida profesional, de los que un 66% afirmó que no se sentían cómodos en el trabajo y un 66% que no se sentían tan eficientes en el trabajo como de costumbre. La vida personal de los pacientes también se vio significativamente comprometida por la recurrencia de los síntomas, con un impacto en su capacidad para socializar, dormir bien, conducir o realizar tareas diarias3,4.

En ambas encuestas, más del 70% de los pacientes dijeron que les gustaría obtener beneficios más prolongados del tratamiento1-4.

Los estudios Carenity 2 muestran el impacto debilitante que la reaparición de los síntomas puede tener en todos los aspectos de la vida de los pacientes con espasticidad y distonía cervical, lo que indica que es necesario hacer más para aliviar la carga de los síntomas de los pacientes que sufren estas enfermedades neurológicas1-4.

Los resultados completos del estudio sobre espasticidad Carenity 2 fueron publicados el 7 de mayo de 2020 en Frontiers in Neurology1.

Antony Fulford-Smith, Vice President, Global Medical Affairs de Ipsen, ha afirmado: "La espasticidad y la distonía cervical tienen un efecto devastador en la vida de los pacientes, afectando gravemente su movilidad, empleo y calidad de vida. En Ipsen, buscamos constantemente formas de mejorar el tratamiento de la enfermedad y la atención integral con un enfoque centrado en el paciente. De estos estudios se desprende claramente que se puede hacer más para aliviar la carga que suponen estas enfermedades complejas para la vida cotidiana de los pacientes".

La espasticidad y la distonía cervical son enfermedades neurológicas distintas, aunque comparten rasgos como un control muscular deficiente y espasmos, y son tratadas habitualmente con inyecciones de BoNT-A3,5,6. La espasticidad afecta a más de 12 millones de personas en todo el mundo7 y suele estar causada por daños en la zona del cerebro y la médula espinal encargada de controlar los músculos y los reflejos miotáticos (el reflejo de contracción de un músculo en respuesta a su estiramiento) debido a accidentes cerebrovasculares, lesiones traumáticas en el cerebro y la médula espinal, esclerosis múltiple y parálisis cerebral5. La distonía cervical es una enfermedad rara de origen desconocido en la mayoría de los casos primarios, caracterizada por contracciones involuntarias de los músculos del cuello6.

Sobre los estudios Carenity 2

Los dos estudios a pacientes promovidos por Ipsen se realizaron entre mayo y septiembre de 2019 por Carenity, una comunidad online de pacientes. Se entrevistó a 419 personas de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Estados Unidos que respondieron a las encuestas a través de la plataforma online Carenity. Los candidatos que reunían las condiciones para participar en las encuestas eran mayores de 18 años y tenían (o cuidaban de alguien con) espasticidad o distonía cervical (DC) tratada con BoNT-A durante al menos un año. Para evaluar la carga que suponía la espasticidad o la distonía cervical para los pacientes y sus cuidadores, las encuestas Carenity 2 estudiaron el impacto de la reaparición de los síntomas en la calidad de vida1-4.

Ipsen colabora continuamente con Carenity, una red social para personas que viven con enfermedades crónicas. La compañía presentó los resultados del primer estudio internacional de Carenity, que se centró en la espasticidad, en TOXINS 20198.

Sobre la espasticidad

Se estima que la espasticidad afecta a más de 12 millones de personas en todo el mundo7. Es una enfermedad en la que determinados músculos se contraen continuamente causando rigidez o tensión de los músculos, lo que puede interferir con el movimiento, la marcha y el habla normales5. La espasticidad suele estar causada por un daño en las partes del cerebro o de la médula espinal que controlan el movimiento voluntario5,9, lo que provoca una alteración del equilibrio de las señales entre el sistema nervioso y los músculos, lo que lleva a una mayor actividad de estos5. Las lesiones medulares, la esclerosis múltiple, la parálisis cerebral, los accidentes cerebrovasculares, los traumatismos craneoencefálicos y las enfermedades metabólicas pueden causar espasticidad9. El 34% de los pacientes que han sobrevivido a un accidente cerebrovascular padece espasticidad en los 18 meses siguientes al accidente cerebrovascular10.

Sobre la distonía cervical

La distonía cervical (DC), también denominada tortícolis espasmódica, es un trastorno del movimiento en el que se producen contracciones musculares involuntarias principalmente en los músculos del cuello6,11. Esto puede provocar que la cabeza se gire hacia un lado o se vaya hacia atrás o hacia delante6,12. DC es una enfermedad poco común y tiene una prevalencia estimada de entre 57 y 280 casos por cada millón de habitantes13. Puede ocurrir a cualquier edad, aunque los síntomas suelen aparecer en la madurez y a menudo de forma progresiva y suelen estabilizarse en unos pocos meses o años14. La degeneración de la columna vertebral, la irritación de las raíces nerviosas o los frecuentes dolores de cabeza pueden hacer que la DC sea particularmente dolorosa14. En la mayoría de los casos, se desconoce la causa y no tiene cura13.

References

  1. Jacinto et al. Patient perspectives on the therapeutic profile of botulinum neurotoxin type A in spasticity. Frontiers in Neurology 2020: DOI 10.3389/fneur.2020.00388.
  2. Esquenazi A, et al. Impact of spasticity and waning of effect of botulinum toxin a treatment on patients’ employment and quality of life: results of a multinational online survey. Abstract presented at the 6th Congress of the European Academy of Neurology. 23-26th May 2020, Vienna, Austria.
  3. Ferreira J, et al. How do patients with cervical dystonia (CD) experience their botulinum neurotoxin type a (BoNT-A) treatment cycle: results from an international online survey. Abstract presented at the 6th Congress of the European Academy of Neurology. 23-26th May 2020, Vienna, Austria.
  4. Comella C, et al. Gaps in the Management of Cervical Dystonia with Botulinum Toxin A: Findings from an Online Patient Survey. Poster presented at the 6th Congress of the European Academy of Neurology. 23-26 May 2020, Vienna, Austria.
  5. American Association of Neurological Surgeons. Spasticity. Available at: https://www.aans.org/Patients/Neurosurgical-Conditions-and-Treatments/Spasticity. Accessed April 2020.
  6. Mayo Clinic. Cervical Dystonia. Available at https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/cervical-dystonia/symptoms-causes/syc-20354123. Accessed April 2020.
  7. John Hopkins Medicine. Spasticity. Available at: https://www.hopkinsmedicine.org/health/conditions-and-diseases/spasticity. Accessed April 2020.
  8. Patel, A. et al. Burden of spasticity among patients and caregivers: results of a multinational survey. Poster presented at TOXINS 2019. 16-19th January 2019, Copenhagen, Denmark.
  9. American Association of Neurological Surgeons. Movement Disorders. Available at: https://www.aans.org/Patients/Neurosurgical-Conditions-and-Treatments/Movement-Disorders. Accessed May 2020.
  10. Kuo C. Post-stroke Spasticity: A review of epidemiology, pathophysiology, and treatments. Int J Gerontol 2018;12:280-284.
  11. Claypool D, et al. Epidemiology and outcome of cervical dystonia (spasmodic torticollis) in Rochester, Minnesota. Movement Disorders 1995;10: 608-614.
  12. National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Dystonias Fact Sheet. Available at https://www.ninds.nih.gov/Disorders/Patient-Caregiver-Education/Fact-Sheets/Dystonias-Fact-Sheet. Accessed May 2020.
  13. Castelão M, et al. Botulinum toxin type A therapy for cervical dystonia. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017;12:CD003633.
  14. American Association of Neurological Surgeons. Dystonia. Available at http://www.aans.org/Patients/Neurosurgical-Conditions-and-Treatments/Dystonia. Accessed May 2020.

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