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Notas de Prensa  

Nutrición. 24 de septiembre de 2020
Conclusiones destacadas en el 42 congreso de la sociedad europea de nutrición clínica y metabolismo

Hasta el 80% de los pacientes Covid-19 que abandonan la UCI arrastran problemas físicos y funcionales que dificultan su recuperación

  • Este encuentro europeo entre especialistas de la nutrición supone una oportunidad para poner en común la experiencia clínica acumulada a nivel europeo y elaborar pautas que faciliten el manejo nutricional de los pacientes COVID-19, con especial foco en los casos más graves. 
  • Datos recientes evidencian que hasta un 75% de los pacientes COVID-19 presentan riesgo nutricional, el 55% disfagia y un 50% pérdida de masa muscular. Los expertos consideran fundamental que los pacientes COVID-19 que han sido dados de alta tras un periodo prolongado en UCI reciban soporte nutricional continuo, adaptado a sus necesidades individuales, para darles la oportunidad de tener una recuperación completa. 
  • Uno de los retos al que se enfrentan los profesionales de las unidades de nutrición es el de la atención centrada en el paciente, de forma que la toma de decisiones sea compartida entre el médico, como experto en opciones de tratamiento, evidencia, riesgos y beneficios; y el paciente, como experto en sus preferencias y circunstancias personales.

El 42 Congreso de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN, por sus siglas en inglés) es el escenario de puesta en común de la experiencia clínica acumulada a nivel europeo durante la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, con un especial foco en el impacto nutricional que están sufriendo los pacientes COVID-19, sobre todo los casos más graves que necesitan ingreso en UCI.

En el marco de este congreso, Nutricia, la división de nutrición especializada de Danone, participa con un simposio sobre rehabilitación nutricional y sus implicaciones para la recuperación del paciente COVID-19 formado por un elenco multidisciplinar de especialistas de distintos países, quienes van a compartir su experiencia clínica con el objetivo de poder arrojar conclusiones que ayuden a elaborar una guía clínica que facilite el abordaje terapéutico de estos pacientes, centrado en el manejo nutricional. Datos recientes evidencian que la desnutrición está muy presente en los pacientes que han padecido el coronavirus, observándose que hasta un 75% de ellos presentan riesgo nutricionali.

Durante todo este tiempo, los facultativos han detectado que entre el 60-80% de los pacientes que abandonan la UCI tienen con problemas físicos y funcionales[i], los cuales tienen un impacto negativo en su salud y bienestar durante semanas o incluso meses[ii]. La pérdida de masa muscular es una de las complicaciones más comunes asociadas a la enfermedad crítica, produciéndose en hasta el 50% de los pacientes y está ligada a la incapacidad funcional[iii]. Se trata de una situación muy común en pacientes COVID-19, quienes experimentan, de media, una estancia en UCI más larga que aquellos con otros problemas de salud[iv],[v]

 Factores como la desnutrición[vi] y la inactividad asociadas al ingreso pueden incrementar en gran medida la pérdida de masa muscular[vii], la cual tiene consecuencias significativas en la recuperación del pacienteviii. En este contexto, la recuperación de la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad resultan críticas para asegurar una adecuada evolución del paciente.[viii][ix]

 

El proceso de recuperar la fuerza perdida puede ser difícil si al paciente no se le administra una alimentación que contemple un balance adecuado de nutrientes[i], especialmente proteínas[ii]. Desafortunadamente, muchos pacientes no reciben esta alimentación adecuada en el momento en el que más lo necesitan. En esta línea, un estudio ha demostrado que los pacientes post-UCI reciben solo un 33-55% de sus necesidades diarias de energía, y solo el 23-35% de sus necesidades de proteínas[iii]”.

Los especialistas añaden que es fundamental que los pacientes, sobre todo aquellos que han pasado el coronavirus SARS-CoV-2 y han sido dados de alta tras un periodo prolongado en cuidados intensivos, reciban soporte nutricional adaptado a sus necesidades individuales, para darles la oportunidad de tener una recuperación completa.viii En este sentido, la nutrición médica dirigida a la recuperación muscular puede aportar el soporte necesario para la correcta evolución de los pacientes[iv].

“El paciente crítico se caracteriza por un hipermetabolismo que, asociado al uso de un tratamiento agresivo, la inmovilidad y un deterioro nutricional puede relacionarse con un deterioro muscular (con una pérdida de 1 kg de masa magra por día de ingreso en UCI) y una pérdida de funcionalidad detectada en 60-80% de los pacientes ingresados. La nutrición clínica, por tanto, ha demostrado ser básica en esta crisis. En primer lugar, por la necesidad de vías de nutrición especializadas como la nutrición enteral por sonda nasogástrica en el paciente crítico y postcrítico. Y, por otra parte, por la alta tasa de desnutrición que se asocia a un empeoramiento de la recuperación funcional en estos pacientes”, comenta el Dr. Juan José López Gómez, especialista en endocrinología Hospital Clínico de Valladolid.

Por último, los expertos participantes en este simposio han advertido que no hay que retirar la sonda de alimentación demasiado pronto tras el alta de la UCI, ya que puede suponer un descenso agudo de la ingesta de energía y proteínas diarias (25-35% cada día).

 

LA DISFAGIA, SÍNTOMA QUE PRESENTA UNO DE CADA DOS PACIENTES COVID-19 Y QUE COMPROMETE SU ESTADO NUTRICIONAL

Este encuentro europeo ha sido también el espacio donde se han expuesto las conclusiones del estudio del Hospital de Mataró, liderado por el Dr. Pere Clavé y que cuenta con la participación de Nutricia. Los resultados de esta investigación destacan la elevada presencia de desnutrición y disfagia en muchos pacientes. En un primer análisis realizado en el momento del ingreso hospitalario de 240 pacientes COVID-19, los especialistas han visto que el 55% de los pacientes presentaban disfagia orofaríngea. Además, un 27% ya cumplían criterios clínicos de desnutrición, y muchos de ellos presentaban una gran astenia, anorexia y pérdida de peso en las semanas anteriores al ingreso. A este respecto, los expertos señalan la importancia de detectar la disfagia en el paciente COVID y la enorme necesidad de contar con soluciones basadas en el soporte nutricional para contrarrestar y prevenir la desnutrición en estos pacientes.

 “La disfagia es un síntoma básico en la evolución de estos pacientes que es necesario detectar temprano mediante una adecuada observación y exploración del paciente, siendo preciso realizar un manejo precoz de la misma con dieta adaptada, espesantes, suplementación artificial o nutrición enteral por sonda completa si es preciso”, asegura el especialista.

 

EL RETO DE LA ATENCIÓN PERSONALIZADA DEL PACIENTE EN LAS UNIDADES DE NUTRICIÓN

Uno de los retos al que se enfrentan los profesionales de las unidades de nutrición es el de la atención centrada en el paciente, de forma que la toma de decisiones sea compartida entre el médico, como experto en opciones de tratamiento, evidencia, riesgos y beneficios; y el paciente, como experto en sus preferencias y circunstancias personales.

Según las conclusiones de un reciente estudio, hasta un 81% de los pacientes no son sinceros con su médico para evitar ser juzgados[i]. Las preguntas abiertas y la escucha activa enfocada son habilidades de comunicación esenciales

para una atención eficaz centrada en el paciente. Crear una mejor comprensión de las perspectivas y la motivación del paciente al hacer las preguntas correctas y abordar sus objetivos, puede ayudar a brindar una atención médica de alta calidad y centrada en la persona.

En este sentido, un ensayo controlado aleatorio multicéntrico de una intervención de cambio de comportamiento de salud en pacientes con cáncer de cabeza y cuello resultó ser eficaz al mejorar el estado nutricional y la calidad de vida. También, se observaron menos interrupciones del tratamiento de estos pacientes[ii].

Otro estudio, cuyo objetivo era identificar los factores positivos y negativos que influyen en la adherencia de los pacientes mayores a un programa de actividad física integrada e intervención nutricional durante y después del ingreso hospitalario, reveló que cuando los objetivos y planes eran individualizados, se producía un cambio exitoso en el comportamiento diario de estos pacientes [iii].

“La atención personalizada en las Unidades de Nutrición es importante dado que la individualización del tratamiento depende de la valoración nutricional, la antropometría y la realización de pruebas de seguimiento específicas (dinamometría, impedanciometría, ecografía muscular, etc.) en el paciente COVID y el no COVID con desnutrición. Es fundamental la presencia de especialistas en Nutrición Clínica en la detección de la desnutrición y en el tratamiento adaptado; sin olvidar el enlace de estos con otros servicios hospitalarios y la atención primaria”, destaca el Dr. López Gómez.

 

ACERCA DE NUTRICIA

Desde 1896, Nutricia ha sido pionera en ofrecer soluciones nutricionales que ayuden a las personas a vivir más tiempo, con una mejor calidad de vida. Basándose en más de un siglo de investigación e innovación, Nutricia ha aprovechado el poder de la nutrición que salva y cambia vidas, para crear un portfolio pionero en nutrición especializada que puede cambiar la trayectoria de la salud a lo largo de la vida. Con sus soluciones nutricionales, Nutricia apoya el crecimiento y desarrollo saludable durante los primeros 1.000 días, y ayuda a abordar algunos de los mayores desafíos de salud del mundo: nacimiento prematuro; fallo de medro (crecimiento insuficiente); alergia alimentaria; enfermedades metabólicas raras; enfermedades crónicas y relacionadas con la edad, como fragilidad, cáncer, ictus y enfermedad de Alzheimer leve. Como parte de Danone, Nutricia incluye la visión de la compañía “One Planet. One Health”. Una visión que refleja la conexión entre la salud de las personas y la salud del planeta y que, por tanto, busca proteger y nutrir a ambas. Para obtener más información, visite www.nutricia.com

 

[i] Levy AG, Scherer AM, Zikmund-Fisher BJ, et al. Prevalence of and factors associated with patient nondisclosure of medically relevant information to clinicians. JAMA Network Open. 2018;1:e185293-e185293.

[ii] Britton B, Baker AL, Wolfenden L, et al. Eating as treatment (EAT): A stepped-wedge, randomized controlled trial of a

health behavior change intervention provided by dietitians to improve nutrition in patients with head and neck cancer undergoing radiation therapy (TROG 12.03). Int J Radiat Oncol Biol Phys. 2019;103:353-362.

[iii] Andreasen J,Soendergaard LN, Holst M. Factors affecting patient and nursing staff adherence to an integrated physical activity and nutritional intervention targeting functional decline on an acute medical ward: a qualitative study. Patient Prefer Adherence 2018;12:1425-35. 

[i] Ridley EJ, et al. What happens to nutrition intake in the post Intensive Care Unit hospitalization period? An observational cohort study in critically ill adults. JPEN. 2019;45:88-95.

[ii] Zanten van ARH, et al. Nutrition therapy and critical illness: practical guidance for the ICU, post-ICU, and long-term convalescence phases. Crit Care. 2019;23:368.

[iii] Peterson SJ, et al. Adequacy of oral intake in critically ill patients 1 week after extubation. J Am Diet Assoc. 2010;110:427-33.

[iv] Barichella M, et al. Muscle-targeted nutritional support for rehabilitation in patients with parkinsonian syndrome. Neurology. 2019;93(5):485-496.

[i] Latronico N, et al. Critical illness polyneuropathy and myopathy: a major cause of muscle weakness and paralysis. Lancet Neurol. 2011;10:931-41.

[ii] Merriweather J, et al. Nutritional rehabilitation after ICU – does it happen: a qualitative interview and observational study. J Clin Nurs. 2014;23:654-62.

[iii] Puthucheary ZA. An update on muscle wasting in ICU. SIGNA VITAE. 2017;13:30-31.

[iv] Stam HK, et al. COVID-19 and post intensive care syndrome: a call for action. J Rehabil Med. 2020;52:1-4.

[v] Choon-Huat G, Hoenig H. How should the rehabilitation community prepare for 2019-nCoV?. Arch Phys Med Rehab. 2020;101:1068-1071.

[vi] Miu KYD, Lam PS. Effects of nutritional status on 6-month outcome of hip fractures in elderly patients. Ann Rehabil Med. 2017;41:1005-1012.

[vii] Prado C, et al. Implications of low muscle mass across the continuum of care: a narrative review. Ann Med. 2018;50:675-693.

[viii] Visser M, et al. Change in muscle mass and muscle strength after a hip fracture: relationship to mobility recovery. J. Gerontol. 2018;50:675-693.

[ix] Gariballa S, et al. Impact of poor muscle strength on clinical and service outcomes of older people during both acute illness and after recovery. BMC Geriatr. 2017;17:123

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